La vocación puede comenzar con una inquietud,
una pregunta o el deseo de entregar la vida
al servicio de los demás.
No necesitas tener todo claro
para comenzara conversar
La vocación puede comenzar con una inquietud,
una pregunta o el deseo de entregar la vida
al servicio de los demás.
No necesitas tener todo claro
para comenzara conversar
Para quienes desean seguir a Jesús con libertad y gratitud, como hermanos de toda la creación y sembradores de esperanza para el Reino de Dios.
Dos formas de una misma vocación. Seguir a Jesús al modo de Ignacio.
Acompaña al Pueblo de Dios y celebra sacramentos.
Da testimonio del Evangelio con su vida y su trabajo.
Recursos para profundizar y discernir
Se necesita una fe viva, amor por Jesús y por la Iglesia, madurez personal para relacionarse y trabajar con otros, capacidad para afrontar dificultades, y la disposición intelectual necesaria para el camino de formación y la misión jesuita. Lee más aquí
¡Claro que sí! No tienes que tener todo claro. El acompañamiento vocacional es justo para eso: para conversar, hacerte preguntas y descubrir poco a poco cómo Dios ha ido hablando en tu historia y en los momentos importantes de tu vida.
El proceso de admisión se vive de forma gradual y acompañada. Comienza con un primer acercamiento, donde conoces la Compañía de Jesús y sigues escuchando tu inquietud vocacional. Si decides continuar, entras en etapas de mayor profundidad —Aspirantado y Candidatura— que te ayudan a aclarar motivaciones y a crecer en el discernimiento. El camino culmina con el Prenoviciado, una experiencia de confirmación y discernimiento mutuo para dar el paso al Noviciado. Más información aquí.
No, los jesuitas no tenemos seminarios. Nuestra formación se realiza en el noviciado y el resto de estudios en universidades o centro internacionales de formación. Vivimos en comunidades y desde éstas vamos a nuestras clases.
Sí. Para iniciar el proceso necesitas tener al menos 18 años. Lo más común es hacerlo antes de los 30, aunque en algunos casos se puede conversar si tienes un poco más, siempre a través de un discernimiento personal con la Provincia.
No es obligatorio tener un título universitario. Muchos ingresan después de terminar la universidad y esa experiencia siempre suma, pero lo indispensable es haber concluido el bachillerato.
No se requiere. La Compañía de Jesús vela por el sustento y estudios de sus miembros en formación.
En latín, es la abreviatura de Societatis Iesu (SI = SJ), que significa “de la Compañía de Jesús”. Escrito tras el nombre de una persona significa que ésta pertenece a la Compañía de Jesús, es decir, es jesuita.