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Historia de los Jesuitas

en Centroamérica

La historia de los jesuitas en Centroamérica es, ante todo, una historia de misión, búsquedas y comienzos siempre nuevos. A lo largo de los siglos, su presencia ha estado marcada por fundaciones, expulsiones, regresos y renovaciones, en medio de contextos sociales y políticos muy diversos. Sin embargo, más allá de los acontecimientos, esta historia puede leerse como un itinerario espiritual: el intento constante de descubrir cómo Dios acompaña la vida de los pueblos y llama a servir allí donde la realidad lo necesita. Recordar este camino no es solo mirar al pasado, sino reconocer las huellas de Dios en nuestra propia historia y abrirnos a lo que aún está por venir.

Dios pasó por Centroamérica

Este texto del P. Jesús M. Sariego S.J. recorre momentos clave de la presencia jesuita en Centroamérica —misiones, persecuciones, exilios y renovaciones— para descubrir en ellos las huellas de Dios. Una invitación a mirar el pasado con ojos nuevos y preguntarnos qué nos dice hoy esa historia.

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1. La Colonia

La presencia de la Compañía de Jesús en Centroamérica comenzó hacia 1575, cuando algunos jesuitas, camino al Perú, se detuvieron en Panamá. Allí se estableció en 1582 la primera residencia y poco después un colegio que llegaría a ser la Universidad de San Javier.

En Guatemala, jesuitas provenientes de México fundaron el Colegio San Lucas, que formó a estudiantes de toda la región y desde donde partían frecuentes misiones hacia otros territorios, especialmente entre comunidades indígenas y afrodescendientes.

Durante casi dos siglos, la educación y la evangelización marcaron esta primera etapa. Pero en 1767 todos los jesuitas fueron expulsados de los dominios españoles y enviados a Europa, donde pocos años después conocerían la supresión de la Compañía en 1773.

Tras décadas de ausencia, una nueva etapa estaba por comenzar. Te invitamos a continuar con el siguiente capítulo: La restauración.

Entrevista P. Jesús Sariego, SJ. Parte 1.

Video animado: "La colonia"

2. La Restauración

La Compañía de Jesús fue restaurada por Pío VII en 1814, pero los jesuitas regresaron a Centroamérica hasta 1843, cuando acompañaron una expedición belga que llegó a Guatemala. Allí fundaron un colegio en la capital, asumieron la iglesia de La Merced y abrieron residencias desde donde impulsaron misiones por la región.

Las reformas liberales de 1871 provocaron su expulsión de Guatemala. Intentaron continuar su labor en Nicaragua, pero en 1881 también fueron expulsados. Algunos pasaron a Costa Rica, de donde salieron en 1884. Finalmente permanecieron un tiempo en Panamá, hasta que en 1896 dejaron también ese país.

Así concluyó esta segunda etapa de la Compañía en Centroamérica, en la que cerca de 130 jesuitas trabajaron en la región.

Tras estas idas y venidas, comenzaría una etapa más estable y decisiva. Te invitamos a continuar con el siguiente capítulo: La Provincia Centroamericana.

Entrevista P. Jesús Sariego S.J. Parte 2.

Video animado: "La restauración"

3. La Provincia de Centroamérica

En 1914, tras veinte años de ausencia, los jesuitas regresaron a Centroamérica estableciéndose primero en El Salvador, desde donde poco a poco se extendieron al resto de la región. Con el tiempo la presencia se consolidó y, en 1937, al incorporarse Panamá, se creó la Viceprovincia Centroamericana, aún dependiente de la Provincia de Castilla.

En esos años se sentaron las bases de la actual Provincia. Había entonces 178 jesuitas, en su mayoría mexicanos y europeos, mientras que las vocaciones centroamericanas comenzaron a crecer, especialmente con la apertura del noviciado en Santa Tecla en 1949.

Finalmente, en 1976, el P. Pedro Arrupe elevó Centroamérica al rango de Provincia, y tres años después Honduras se integró también a ella.

Pero pronto vendría una prueba decisiva. Te invitamos a continuar con el siguiente capítulo: La confirmación martirial.

Entrevista P. Jesús Sariego, S.J. Parte 3.

Video animado: "La Provincia Centroamericana"

4. La confirmación martirial

Impulsados por el Vaticano II, Medellin y la Congregación General XXXI, los jesuitas renovaron sus opciones apostólicas. Se actualizaron los programas de los colegios tradicionales y se abren nuevos colegios en zonas populares, lo mismo que parroquias en áreas rurales y suburbios.  Se fundaron centros sociales y las tres universidades incidían con fuerza en la vida social y política de la región.

La efervescencia apostólica fue potenciada por la CGXXXII (1974) y desembocó en el primer plan apostólico provincial en 1979.    Eran tiempos difíciles, de gobiernos militares e insurrecciones. La Compañía pronto pagó un precio por sus opciones: intimidación, deportaciones y hasta martirios.  El primero fue Rutilio Grande (1977), luego e Pérez Alonso en 1981 y finalmente la comunidad de la UCA de San Salvador en 1989.

Entrevista P. Jesús Sariego, S.J. Parte 4.

Video animado: "La confirmación martirial"