Jesuitas, laicas y laicos de las obras de la Compañía de Jesús en El Salvador y comunidades asociadas se encontraron para conmemorar la fiesta de San Ignacio de Loyola con una Eucaristía y un espacio para compartir en un clima de fraternidad y cercanía.
El Externado de San José acogió a las obras de la Compañía de Jesús en El Salvador para la celebración en honor a San Ignacio de Loyola. El domingo 26 de julio, jesuitas, laicas y laicos de las obras y grupos y comunidades asociadas se reunieron, en un encuentro que convocó el Consejo Nacional Apostólico (CNA), para compartir y conmemorar el legado de nuestro santo fundador.
Entre las y los asistentes estuvieron la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, su Pastoral Universitaria (La Pasto UCA) y el Centro de Servicio Social; Fe y Alegría El Salvador, las Parroquias El Carmen y Monte Tabor, la Red Juvenil Ignaciana El Salvador (RJI), comunidades MAGIS y el Externado de San José. Además, también participaron las Comunidades de Vida Cristiana (CVX).

El encuentro comenzó con una Eucaristía en honor a San Ignacio de Loyola. En su homilía, P. Mynor Pinto, S.J., repasó la vida de San Ignacio para resaltar el legado espiritual que, hasta hoy, continúa acompañando cada una de las obras de la Compañía de Jesús. En esta línea, también se refirió a la importancia del papel de las y los asistentes como colaboradoras y colaboradores en la misión.

Posterior a la Eucaristía, las y los asistentes participaron en un espacio cultural para profundizar en la vida de San Ignacio de Loyola y, al mismo tiempo, conocerse entre sí. Se presentaron las comisiones de cada una de las obras y grupos, así como a los jesuitas que en esa ocasión acompañaban el evento. Luego de una breve semblanza histórica de la vida de San Ignacio, a cargo de la Parroquia Monte Tabor, jóvenes del Externado de San José presentaron un número musical. El espacio cerró con un momento de canto y unión entre las y los asistentes para después compartir un refrigerio.

Más que una conmemoración, este encuentro fue una expresión viva de la misión compartida que anima a la Compañía de Jesús en El Salvador. Reunir a jesuitas, laicas y laicos de distintas obras, comunidades y redes recordó que el carisma ignaciano florece cuando se vive en comunidad, se comparte con generosidad y se pone al servicio de los demás. Impulsada por el Consejo Nacional Apostólico, esta iniciativa invita a seguir fortaleciendo los vínculos entre las obras, reconociéndose como una misma familia ignaciana que, desde la diversidad de sus apostolados, camina unida para responder a los desafíos de nuestro tiempo con espíritu de fraternidad, esperanza y misión.
Fotografías: Cortesía Zaída Romero – Comunicaciones ESJ El Salvador
