La Comisión Provincial del Apostolado Social (CPAS) se suma a la conmemoración de los 50 años de nuestra Provincia a través de un recorrido histórico por su misión: la de ser un aliado de las realidades de los más excluidos en nuestra Centroamérica. Desde sus orígenes en los años 70 hasta la consolidación actual de redes y programas provinciales, el Sector sigue hoy apostando por promover la dimensión social que toda obra de la Compañía debe incluir en su Misión.
En una Centroamericana tan desigual, el apostolado social de la provincia ha sido, en estos 50 años, un aliado de la causa de los pobres y excluidos, tratando de dar luces, denunciando el mal y generando, junto a ellos y ellas, esperanza para construir una sociedad más inclusiva y solidaria.
Sus raíces se encuentran en la fundación de Centro de Investigación y Acción Social de Centroamérica (CIASCA), en 1973. Con él nació la apuesta por un sector social que impulsaba la investigación y la acción por la justicia desde la espiritualidad ignaciana y la inserción, tanto desde las universidades como desde las obras sociales, y tomó fuerza a la luz del Decreto 4, Fe y Justicia, de la Congregación General XXXII. El CIASCA organizó seminarios de análisis de la realidad centroamericana como punto de encuentro y reflexión para la acción, e incidió en la misión apostólica de la Provincia y de los países.
A partir de los años 80 y 90 el CIASCA fue dando paso a la Comisión Provincial del Apostolado Social (CPAS), donde además de la investigación y la incidencia se integraba el aporte desde la inserción en las realidades vulneradas y excluidas. Desde entonces, la CPAS ha coordinado y dinamizado el sector social, y ha apostado por promover la dimensión social que toda obra de la Compañía debe incluir en su Misión.
Además de un Seminario anual de análisis con participación de personas de las obras jesuitas y organizaciones cercanas, se iniciaron otros programas sociales de formación y de articulación a través de la dimensión social, que con los años se convirtieron en programas y redes apostólicas provinciales, como la Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica (RJM-CA), el programa regional de las Escuelas de Formación Ciudadana o la Comisión Centroamericana de Medios de Comunicación (C-CAM).
En la actualidad, en las CPAS participamos laicas, laicos y jesuitas involucrados en redes y obras de la Compañía de Jesús en Centroamérica, y nuestros ejes estratégicos giran alrededor de las redes de migrantes , la formación ciudadana, los pueblos indígenas, la justicia socioambiental, los medios de comunicación (C-CAM), justicia de género, y la promoción de la dimensión social en los ámbitos nacional y regional.
Estamos agradecidas y agradecidos con el regalo que el binomio inseparable de la lucha por la justicia y la promoción de la fe ha supuesto para el enriquecimiento de la Misión de la Compañía de Jesús, y para las personas que hemos tenido la gracia de sentir el llamado a involucrarnos en procesos de análisis e inserción en nuestra sufrida y esperanzada Centroamérica.
En medio de un contexto difícil y complejo en la región centroamericana, apostamos por el futuro. Por un futuro que lo construimos hoy entre todas, junto a otros, entrelazados en redes, movimientos y colectivos. Atreviéndonos a imaginar nuevas formas de relacionarnos entre mujeres y hombres, nuevas formas de cuidar nuestras vidas y nuestra Casa Común, nuevos liderazgos que superen el individualismo y le apuesten a la fuerza de lo colectivo y a nuevas formas de hacer política, inspirados por la audacia de lo improbable.
Con nuestros dones y nuestras debilidades, y sobre todo, con la fuerza de la fe en el Dios de la Vida, alzamos la voz frente a este sistema capitalista, patriarcal y racista que violenta a los pueblos centroamericanos. Creemos en un futuro de justicia y paz, y nos comprometemos a sembrar y empujar nuevos amaneceres para la región, con la fuerza, la dignidad y la esperanza de cambio que emerge de los pueblos y las personas más empobrecidas y excluidas.
Comisión Provincial del Apostolado Social (CPAS)
