A 78 años de su fundación, el Colegio Javier celebra una misión educativa marcada por la fe, el servicio y el legado histórico de la presencia jesuita en Panamá. Desde sus raíces, que se remontan al siglo XVI, la comunidad javeriana continúa formando generaciones comprometidas con la justicia y el bien común, manteniendo viva una historia que sigue sembrando esperanza.
Casi ocho décadas desde su fundación, el Colegio Javier en Panamá conmemora hoy un año más de misión y servicio. La historia, sin embargo, no empieza ahí: en la misión del Javier de Panamá confluyen siglos de presencia y entrega jesuita que hoy continúa más viva y latente entre la comunidad.
En 1948, un grupo de siete jesuitas organizó la apertura de un colegio de la Compañía de Jesús en Panamá, Centroamérica. Lo hicieron en la zona conocida como Casco Viejo de la Ciudad de Panamá. El 24 de mayo de ese año, las puertas del colegio se abrieron oficialmente para los alumnos, cubriendo, en ese entonces, desde primer grado hasta primer año de Ciencia y Letras.
Hoy conmemoramos 78 años desde aquel 24 de mayo del 48 en que el Colegio Javier abrió sus puertas. La historia de casi ocho décadas, sin embargo, no empieza ahí: el Colegio Javier tiene sus raíces profundamente ancladas en la primera presencia jesuita en territorio panameño. Y es que en abril de 1594, luego de las solicitudes de varias familias a los jesuitas que se establecieron en Panamá a finales de la década de 1570, la Compañía abrió un «humilde colegio» gracias a las donaciones de una benefactora. Este colegio adquiriría, tiempo después, rango universitario con la inauguración de dos cátedras: filosofía y teología.
Este colegio sobrevivió a invasiones piratas y en 1749 recibió licencia, por Real Decreto, para fundar tres cátedras y así queda establecida la Real y Pontificia Universidad San Javier. Sin embargo, por la expulsión de los jesuitas de dominios españoles de 1767, fueron desposeídos del edificio.
Podemos decir, entonces, que la tradición del Colegio Javier se remonta a cinco siglos atrás, marcado, como los registros históricos lo indican, por la práctica de «la piedad». Hoy, en nuestros días, el Colegio mantiene viva su misión de educar a hombres y mujeres íntegros, al servicio de los demás y que contribuyen al desarrollo de la sociedad panameña, especialmente desde su programa insignia: el Servicio Social Javeriano. Fundado en 1970, ha acompañado a jóvenes de varias generaciones en la aproximación a las necesidades de comunidades vulnerables en Panamá, todo para contribuir al crecimiento del Reino de Dios en Panamá mediante una educación evangelizadora.
Hoy, celebrando 78 años de misión establecida, P. Eduardo Valdés, S.J., rector del colegio agradece a la comunidad educativa por este tiempo de compromiso con la formación académica e integral de las y los estudiantes que, generación tras generación, caminan con el Colegio. Resalta que la misión actual continúa llevando adelante el legado histórico de la Compañía de Jesús en Panamá.
Sobre el futuro, P. Valdés señala esperanza: «De que el Colegio Javier seguirá formando hombres y mujeres al servicio de la fe y la promoción de la justicia». ¡Que Dios siga bendiciendo la historia del Colegio Javier! ¡Feliz aniversario!
