Casa Myrna Mack, centro de atención a personas migrantes en Ciudad de Guatemala, reunió, en una jornada de fraternidad, solidaridad, y acogida, a estudiantes, voluntarios, religiosos, religiosas y personas migrantes y refugiadas para recordar y conmemorar el Día Mundial de la Persona Refugiada.
Por Comunicaciones PROCAM con aportes de Jaime Solares de la RJM-Guatemala
En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Persona Refugiada, el Centro de Atención Integral a Personas Migrantes «Casa Myrna Mack» en Ciudad de Guatemala, espacio de la Red Jesuita con Migrantes en Guatemala (RJM), recordó con una jornada diversa, de acogida y de integración a las personas refugiadas que reciben atención en el Centro. La premisa del evento fue «Acoger, promover, proteger e integrar a nuestros hermanos y hermanas migrantes en Guatemala».

Esta jornada reunió a estudiantes becados y de la Pastoral Universitaria de la Universidad Rafael Landívar (URL), escolares jesuitas centroamericanos y estadounidenses, hermanas misioneras Dominicas, hermanas misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, Madre Cabrini, representantes de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Guatemala (CONFREGUA) y el personal de la Casa para conmemorar y acoger a las familias que se atienen en el centro. Desde la diversidad de vocaciones y misiones de las y los asistentes, el encuentro funcionó como una oportunidad de riqueza para compartir.
Lea más: Casa Myrna Mack, una luz en la travesía
P. Roberto López, S.J., acompañó a la comunidad reunida con una Eucaristía para dar gracias por la vida de las personas refugiadas que se atienden en Casa Myrna Mack. P. Roberto hizo énfasis en la importancia de las relaciones interpersonales, sobre todo en un mundo en el que imperan la desigualdad, egoísmos y la incapacidad de apertura a otras formas de pensar y de vivir. Concluyó con que es más que necesario estrechar los brazos a la fraternidad de acoger a quienes sufren exclusión.

Después de la Eucaristía, las y los asistentes participaron en una dinámica de socialización sobre el significado de la palabra refugio. Así, Carlos, un adolescente de Nicaragua, reflexionó que «refugio se resume en dos palabras: aprender a amar y conocer. Aprendí a amar a Nicaragua y, también, aprendí a amar la cultura de otros países». Mirza, de Venezuela, expresó que «refugio es darle una oportunidad a los sueños. Nosotros venimos de la nada, y tener la oportunidad de que nuestros hijos estudien y nosotros de trabajar nos da seguridad y sentirnos acogidos».

La jornada continuó con la celebración de la vida de Don Willington, de Venezuela, que celebraba su cumpleaños número 40, y del futuro bebé de Karla, joven venezolana. Esta experiencia permitió recordar a miles de personas que cada año se ven obligadas a dejar su país de origen debido a múltiples factores económicos, políticos y sociales y, también, celebrar en unión y solidaridad la vida para acoger a las personas migrantes y refugiadas que llegan a Guatemala.

*Fotografías: cortesía RJM Guatemala.
