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Cada dos años, los colegios de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús organizan las Mini Olimpiadas Ignacianas, una tradición que data desde 2002  que apuesta por el trabajo en red desde la comunidad y el deporte y que reúne a niños y niñas atletas de la región centroamericana. Para 2025, los siete colegios de la Provincia se encontraron en Panamá.

 

Por Comunicaciones PROCAM con aportes de Dámaris Aldana, Coordinadora de Deportes del Liceo Javier, Guatemala

La formación integral es uno de los pilares fundamentales de la pedagogía de los colegios de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús. Esta formación ha de pasar por la excelencia académica, la promoción de valores y la inspiración cristiana e ignaciana en cada una de las actividades de los colegios.

En este sentido, los colegios de la Provincia desarrollan, cada dos años, las Mini Olimpiadas Ignacianas. El objetivo principal de este encuentro es fomentar espacios de participación deportiva en un ambiente de fraternidad y respeto, promoviendo al mismo tiempo la identidad ignaciana que une a los colegios de la red.

Las Mini olimpiadas Ignacianas reúnen a estudiantes de primaria, entre los 9 y 12 años, de los colegios de la Provincia en una de las instituciones anfitrionas de la región, y convocan a niños y niñas en disciplinas como atletismo (Kids Athletics), baloncesto femenino y masculino, fútbol masculino, voleibol femenino y natación en ambas ramas.

En la edición 2025, celebrada en el mes de agosto en el Colegio Javier de Panamá, las y los participantes vivieron una experiencia enriquecedora marcada por la alegría, la sana competencia y la formación integral. Delegaciones provenientes del Liceo Javier, Colegio Loyola, Externado de San José, Escuela Bilingüe e Instituto San José, Colegio Centroamérica, Instituto Loyola y Colegio Javier se encontraron en Panamá para participar en las jornadas deportivas y de convivencia, a través de las que los estudiantes fortalecieron no solo sus habilidades físicas, sino también su inteligencia emocional, ética-religiosa y sociomotriz, consolidando así los valores ignacianos de comunidad, esfuerzo y entrega.

Más allá de la competencia, la esencia del evento radica en la convivencia y el intercambio cultural, pues los participantes son hospedados en los hogares de familias del colegio anfitrión, lo que genera lazos de amistad y experiencias de vida significativas. Las comunidades educativas así se unen en espíritu y fraternidad para compartir los valores y la misión de la Compañía de Jesús desde el encuentro, la fraternidad y la formación integral con identidad ignaciana.