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Luego de seis décadas en misión, la Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua fue clausurada y confiscada por el régimen de Daniel Ortega en 2023. A través de estos 10 hitos históricos, recordamos la lucha de la Universidad por la defensa de la justicia y la verdad, razón que le valió el cierre y que mantiene viva su memoria en este territorio.

 

El 15 de agosto de 2023, el régimen de Daniel Ortega acusó a la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, de funcionar como un «centro de terrorismo«. La acusación derivó en el cierre y confiscación de las instalaciones luego de 63 años de misión universitaria al servicio de la sociedad nicaragüense desde el conocimiento, la formación y el pensamiento crítico. Al momento del cierre, la UCA contaba con un aproximado de 9 mil estudiantes inscritos en las carreras de los campos de humanidades, ingenierías, ciencias económicas y ciencias jurídicas, además de las opciones de postgrado que también ofrecían.

Fundada el 23 de julio de 1960, la UCA de Managua fue la primera universidad jesuita en el territorio centroamericano. En las seis décadas de misión, la UCA funcionó como un centro de estudios superiores que apostó por el conocimiento, el compromiso y el cambio social desde las actividades de educación e investigación que caracteriza a la educación jesuita. Hoy, queremos recordar el legado de justicia y defensa de la verdad que continúa vivo en este territorio: compartimos 10 hitos históricos que revelan la lucha de la UCA y el precio que tuvo que pagar por estar siempre del lado de la verdad.

 

  1. 1960 – Fundación en un contexto político cerrado
    La UCA nació en un país bajo la dictadura de Somoza, lo que condicionó su desarrollo inicial. Su propuesta de pensamiento crítico y formación con enfoque social la colocó, desde el inicio, en un terreno de cautela frente al poder político.
  2. Década de 1970 – Foro contra el somocismo
    En sus aulas se debatían abiertamente temas de democracia y derechos humanos. Esto convirtió a la UCA en un espacio vigilado por la seguridad del Estado, pues era percibida como semillero de oposición intelectual.
  3. 1978–1979 – Universidad en la insurrección
    Durante la insurrección contra Somoza, estudiantes y profesores participaron en la organización y discusión de propuestas de transición. La UCA fue un punto de encuentro para redes políticas y sociales críticas al régimen.
  4. 1979 – Reajuste tras el triunfo sandinista
    El nuevo gobierno revolucionario esperaba afinidad total de la UCA. Sin embargo, la universidad defendió su autonomía académica, lo que provocó roces tempranos con el poder político.
  5. Años 80 – Fricciones con el Frente Sandinista
    Bajo el rectorado de Xabier Gorostiaga, la UCA desarrolló investigaciones económicas y sociales que incomodaron al gobierno. La crítica a políticas económicas y a la centralización del poder generó episodios de tensión pública.
  6. 1989 – Asesinato de jesuitas en El Salvador
    El asesinato de seis jesuitas en la UCA salvadoreña estremeció a la comunidad universitaria nicaragüense, sin saber que sería un presagio para si misma: «No trabajaremos en la promoción de la justicia sin que paguemos un precio»CG32.
  7. Años 90 – El desafío del nuevo modelo económico
    Con el cambio político y la implantación de políticas neoliberales, la UCA enfrentó el reto de mantener sus programas sociales y becas. Esto generó debates internos sobre financiamiento y misión institucional.
  8. 2010–2018 – Creciente control gubernamental
    A partir de la segunda década del siglo XXI, la UCA fue objeto de presiones estatales: auditorías, trabas administrativas y amenazas veladas por su apertura a debates críticos.
  9. 2018 – Crisis sociopolítica y refugio a estudiantes
    Durante las protestas contra el gobierno, la UCA dio refugio a estudiantes perseguidos por la policía y grupos parapoliciales. Esto desató una campaña de hostigamiento desde el oficialismo.
  10. 2023 – Clausura y confiscación
    El 15 de agosto de 2023, el gobierno canceló su personería jurídica, confiscó sus bienes y la acusó de ser “centro de terrorismo”. Este acto marcó el punto más grave de confrontación en su historia y puso fin a 63 años de actividad académica.