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Seis décadas después de su fundación, la UCA en El Salvador mantiene vivo el legado de la tradición jesuita y el testimonio de sus mártires desde su compromiso con la educación integral, la investigación y la realidad nacional y de la región.

La Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador se fundó en septiembre de 1965. Luego de la inauguración oficial, el 15 de septiembre, la universidad comenzó con las clases con poco más de 350 alumnos en un terreno en San Salvador, la capital del país, cedido momentáneamente por la congregación de los salesianos. En aquel momento, la UCA arrancó con las carreras de Economía, Administración de Empresas, y las ingenierías Industrial, Eléctrica, Mecánica y Química.

El campus actual de la UCA data de 1969, año en el que, luego de dificultades y desafíos para la recaudación de fondos y construcción del mismo, se instaló oficialmente en este espacio que continuaría creciendo hasta mediados de los 80. Su compromiso con la misión de educación, proyección social y su opción preferencial por los más excluidos ha colocado a la UCA en posiciones críticas en momentos históricos convulsos de El Salvador, especialmente en el contexto del conflicto armado. El asesinato de los seis jesuitas y sus dos colaboradoras el 16 de noviembre de 1989 es retrato vivo del precio que la universidad tuvo que pagar por su compromiso con los derechos y las realidades de los más excluidos.

A lo largo de sus seis décadas de misión, la UCA se ha caracterizado por poner al centro la formación integral y ética de sus estudiantes desde sus tres pilares de trabajo universitario: docencia, investigación y proyección social. Como universidad de inspiración cristiana, la UCA sostiene el trabajo por «la construcción de una realidad humana nueva y de una tierra nueva» desde la búsqueda activa por la construcción del Reino de Dios desde un espíritu integrador llamado a acompañar siempre a los más excluidos.

60 años después, la UCA continúa siendo un referente de educación e investigación en el país y en la región. Mantiene vivo el legado de sus mártires y de la tradición universitaria jesuita y continúa apostando por la incidencia en el cambio social y por un modelo educativo que forme profesionales competentes y comprometidos con el bien común: al servicio de El Salvador. ¡Feliz aniversario, UCA El Salvador!