Con una Eucaristía y un espacio de encuentro, las obras de la Compañía de Jesús en El Salvador conmemoraron el 49° aniversario del martirio de P. Rutilio Grande, S.J., y compañeros Manuel Solórzano y Nelson Lemus.
La familia ignaciana salvadoreña conmemoró, en una jornada de encuentro y fraternidad, el 49° aniversario del martirio de los beatos Rutilio Grande y compañeros Manuel Solórzano y Nelson Lemus. Representantes de Fe y Alegría El Salvador, el colegio Externado de San José, las parroquias Nuestra Señora de El Carmen, Monte Tabor, la Red Juvenil Ignaciana (RJI), Centro Loyola y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas compartieron un espacio de memoria y de cercanía. Las Comunidades de Vida Cristiana (CVX) también participaron en el encuentro.
La conmemoración inició con una Eucaristía ofrecida por la memoria de los mártires. En la homilía, P. Jaime Parra, S.J., destacó la presencia de la familia ignaciana y su riqueza para la misión de la Compañía de Jesús haciendo referencia a la conmemoración de la vida de Rutilio Grande y sus dos compañeros Manuel y Nelson: dos laicos que dejan en evidencia la necesidad de trabajo en sinergia con los jesuitas en los territorios.
En este sentido, P. Jaime hizo también hincapié en las figuras de Manuel y Nelson como laicos comprometidos que hoy interpelan a distintos sectores, como el caso de las juventudes, a encarnar una fe viva que denuncie las injusticias y que acompañe a los más excluidos al modo de Rutilio Grande. Invitó, también, a mantener el legado de los beatos salvadoreños a través del compromiso con la justicia en cada una de las comunidades.
Rutilio Grande, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus fueron asesinados el 12 de marzo de 1977 en El Paisnal, al norte de San Salvador, capital de El Salvador, cuando circulaban por carretera en misión pastoral. En vida, Rutilio acompañó activamente a las Comunidades de Base Cristianas desde el compromiso por caminar, desde el trabajo pastoral, junto a los más pobres en la búsqueda de justicia y respeto. Este compromiso le valió la muerte en el contexto de convulsión social que vivía el país centroamericano previo al conflicto armado.
Posterior a la Eucaristía, las y los asistentes se encontraron en un espacio de convivencia con la comunidad de la parroquia Monte Tabor para, en fraternidad y cercanía, compartir como un solo cuerpo apostólico de la misión en El Salvador reunida para conmemorar a los beatos de la Iglesia centroamericana y latinoamericana.
