¿Me reconozco como parte viva de este territorio que es nuestra Centroamérica? ¿qué estoy haciendo para cuidar su dignidad y mantener la esperanza? Encomendemos este último día de novena a nuestro fundador, San Ignacio de Loyola, nuestra Centroamérica: tierra que ríe, que llora, que lucha, nos invita a quedarnos, a resistir, a construir.
Invocación inicial: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Reflexión: Las fronteras no son obstáculos, sino nuevas oportunidades (CG, 34)
La primera y principal búsqueda de Ignacio fue siempre hallar la voluntad de Dios aquí, y ahora. Ahí, desde el territorio, desde la misión, desde el contexto de cada quién, Ignacio invita, desde el MAGIS, a servir, a hacer, entregando todo el corazón buscando siempre lo mejor.
Meditación desde la realidad centroamericana
En un contexto centroamericano marcado por heridas profundas —corrupción, violencia, desigualdad, migración— a veces parece que dan ganas de rendirse… Y aún en medio de este panorama, la riqueza de nuestra tierra que ríe, que llora, que lucha, nos invita a quedarnos, a resistir, a construir. Aquí es donde Ignacio, junto al llamado al Magis, nos invita a vivir con libertad interior y a servir siempre donde más se nos necesite: En este caso, esa misión es para nuestra Centroamérica.
Oración personal y comunitaria
¿Me reconozco como parte viva de este territorio que es nuestra Centroamérica? ¿qué estoy haciendo para cuidar su dignidad y mantener la esperanza? ¿De qué manera mi identidad como parte de esta tierra me impulsa a acompañar a quienes sufren exclusión? ¿Cómo podemos, como comunidad, fortalecer el compromiso de cuidar la dignidad humana y nuestra casa común en medio de los desafíos actuales?
Oración final
Señor, por intercesión de Ignacio, que supo buscar tu voluntad aquí y ahora, danos la fuerza para reconocernos como centroamericanos y centroamericanas comprometidos, para cuidar la dignidad de nuestra tierra y de su gente, para soñar en conjunto con la diversidad y las ganas de vivir, y para caminar juntos con valentía, esperanza y servicio en esta misión urgente.
San Ignacio de Loyola, ruega por nosotros.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria.
Amén.
