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En ocasión de la conmemoración de los 50 años de la erección de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, recordamos a aquellos misioneros mexicanos que en 1914 llegaron a estos territorios. De aquella siembra surgiría primero la Viceprovincia Centroamericana en 1937 y, décadas más tarde, la Provincia Centroamericana, erigida en 1976.

En 1914, un grupo de jesuitas de la Provincia de México desembarcó en el Puerto de Acajutla, en El Salvador. Llegaban expulsados por la persecución revolucionaria, pero su presencia marcaría un giro decisivo. Esta misión mexicana definiría el futuro apostólico de Centroamérica.

Los primeros jesuitas llegados desde México formaban un grupo diverso y experimentado: mexicanos, europeos y algunos centroamericanos. Al frente del discernimiento estuvo el P. Marcel Renaud, Provincial de México, quien trazó una ruta clara para la misión naciente.

Así nacieron obras duraderas: En El Salvador, el Externado de San José; en Nicaragua, el Colegio Centroamérica, junto a residencias y templos. Educación, pastoral y formación de laicos y sacerdotes caminaron juntas. La misión mexicana fue un verdadero ejercicio de inculturación. Entre aquellos misioneros destaca el beato Miguel Agustín Pro. Antes de su martirio en México, realizó su magisterio en Nicaragua, compartiendo la vida cotidiana de la misión y dejando huella silenciosa y profunda.

Con su trabajo pastoral y educativo, la misión mexicana sentó bases sólidas y estables. De aquella siembra surgiría primero la Viceprovincia Centroamericana en 1937 y, décadas más tarde, la Provincia Centroamericana, erigida en 1976. Llegaron como exiliados. Se quedaron como fundadores.

Hoy recordamos a aquellos misioneros que, con su entrega a este territorio, sentaron las bases del futuro apostólico centroamericano. De aquella siembra surgiría primero la Viceprovincia Centroamericana en 1937 y, décadas más tarde, la Provincia Centroamericana, erigida en 1976.