A través de este espacio, las facultades de Teología de las dos universidades se reunieron para reflexionar sobre los desafíos de nuestros tiempos y de nuestra región a la luz de la teología para buscar así respuestas y caminos de esperanza activa y comprometida.
La Facultad de Teología de la Universidad Rafael Landívar (URL) y el Departamento de Teología de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), de El Salvador, desarrollaron su Jornada Teológica 2025 bajo el título de “Perspectiva teológica de la justicia social desde la realidad regional” para pensar la fe desde los clamores de nuestros pueblos reconociendo los desafíos sociales, culturales y políticos que atraviesan nuestra región.
Esta jornada se enmarcó en el eje de trabajo “Justicia y esperanza”, un binomio profundamente evangélico que orienta la acción formativa y pastoral de las universidades. Desde esta perspectiva, se busca no solo analizar la realidad con profundidad crítica, sino también proyectar caminos de transformación que alimenten la esperanza activa y comprometida.
Diana Verdugo, decana de la Facultad de Teología de la URL, señaló en sus palabras de bienvenida que el espacio buscaba trascender las fronteras para reconocerse dentro de una misma tradición jesuita para responder, desde la teología, a los grandes desafíos de nuestro tiempo. Hizo énfasis en la importancia de «una fe que no se encierre en los libros, sino que se encarne en la vida de nuestros pueblos, en sus lichas por la justicia y la dignidad».
Otro de los objetivos de la jornada fue compartir propuestas y saberes desde la teología q se proyecten para construir cambios en las realidades. En este sentido, las y los asistentes participaron en espacios de reflexión para analizar el contexto regional, el fenómeno migratorio y la crisis de explotación de los recursos naturales para reconocer en conjunto la importancia de colocar estas temáticas al centro del pensamiento académico.
Una de las conclusiones más contundentes de la jornada fue que el compromiso cristiano frente a las coyunturas centroamericanas exige denunciar estructuras corruptas e injustas, pero también anunciar caminos de reconciliación, paz y dignidad. En ese sentido, la esperanza debe recordarnos que la fe no se agota con la denuncia, sino que se abre a la posibilidad de horizontes nuevos de paz.
La Jornada Teológica 2025 permitió renovar el compromiso conjunto con una teología encarnada, crítica y liberadora y también para recordar que la academia en Centroamérica no debe quedarse indiferente al clamor de los pobres y al sufrimiento de los más excluidos, como el caso de los migrantes, sino que, por el contrario, debe reconocer la riqueza del territorio marcado también por la desigualdad proponiendo respuestas de esperanza y de reconocimiento de la dignidad de la persona humana.
