P. Rafael llegó a El Salvador como voluntario por primera vez a mediados de la década de los 80. Fue uno de los jesuitas que continuó con el legado de los compañeros mártires de la Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas» en 1989. Desde entonces, entregó su vida a caminar con el pueblo salvadoreño desde la enseñanza de la teología, la formación, el acompañamiento espiritual y pastoral en las parroquias y comunidades.
P. Rafael de Sivatte, S.J., nació en Barcelona en 1943. Ingresó en la Compañía de Jesús con 17 años en 1960 y se ordenó como sacerdote en 1974. Antes de llegar a territorio centroamericano, P. Rafael dedicó su vida al estudio de la teología y la filosofía y a la docencia de estas dos ramas: en 1980 recibió el título de Doctor en Teología de la Universidad Pontificia «Comillas» (Madrid), con la tesis: Criterio de discernimiento entre el verdadero y falso profeta en el libro del profeta Jeremías. Sus publicaciones incluyen numerosas colaboraciones en revistas y realizó, también, estudios de Sagradas Escrituras.
Llegó a El Salvador, Centroamérica, por primera vez a mediados de los 80, colaborando con cursos de Sagrada Escritura en Centro Monseñor Romero (CMR), siempre en la UCA. Así, en marzo de 1992, fue nombrado Rector del Teologado jesuita de El Salvador y en 1998 Jefe del Departamento de Teología de la UCA. Entre 1990 y hasta el año de su partida, 2025, P. Sivatte se dedicó a la docencia en la rama de Sagrada Escritura en la Maestría en Teología y el Profesorado en Ciencias Religiosas y Morales de la UCA. Entre 1999 y 2001, dirigió la licenciatura en teología de esta misma universidad.
P. Rafael trabajó en el acompañamiento pastoral como párroco y cuasi párroco en Monte Carmelo y en Monseñor Romero, en San Martín y Apopa, respectivamente, dos ciudades del Área Metropolitana de San Salvador. También colaboró de cerca en la Parroquia Tierra Virgen, en Ilopango, siempre en San Salvador. Sirvió y acompañó, desde el área humano espiritual, a estudiantes de la universidad y a otros compañeros jesuitas en formación.
Por su cercanía y entrega en la misión en el territorio, P. Rafael se nacionalizó como salvadoreño. En todos estos años caminando junto al pueblo desde su misión, cosechó el aprecio de estudiantes, feligreses y compañeros que le recuerdan por su profundo sentido de amor y pertenencia al territorio en su misión de construcción del Reino. Encomendamos, desde este territorio centroamericano que tanto amó, su alma a la misericordia de Dios, confiando en que ahora descansa en su abrazo eterno.
