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En esta entrevista, Luis Castro, joven guatemalteco, nos ofrece un retrato cercano de la Pastoral Juvenil de la Parroquia La Natividad de la Virgen María, obra de la Compañía de Jesús en Santa María Chiquimula, Guatemala. Conversamos cobre la misión, la inspiración detrás de este servicio, los retos y la fuerza para sobreponerse en contextos desesperanzadores.

La Parroquia La Natividad de la Virgen María, en Santa María Chiquimula, obra de la Compañía de Jesús en Guatemala, se caracteriza por una vida parroquial activa y diversa. Parte importante de esta vida la marca la presencia de la juventud organizada en la Pastoral Juvenil de la Parroquia.

Poco más de una veintena de jóvenes se organizan para celebrar la vida y agradecer por tanto bien recibido a través de actividades y experiencias que para explorar sus interiores, sus modos de vida, sus sentidos de comunidad, sus vocaciones y, sobre todo, sus realidades. En esta entrevista, Luis Castro, joven de la Pastoral, nos comparte más sobre la misión, la inspiración detrás de este servicio, los retos y la fuerza para sobreponerse en contextos desesperanzadores.

¿Quién es Luis Castro?

Luis Castro es una persona creativa, a la que le gusta involucrarse para servir a las y los demás a través de la inspiración Dios le da y la gratitud que siente día a día por este don. Puedo decir que me inspira precisamente la gratitud hacia Dios por todo lo que me ha dado: la vida, la salud, la familia, los amigos, la comunidad… Y los milagros que hemos recibido. Busco que mi corazón sea algo así como un «carbón encendido», que sirva para transmitir este agradecimiento y alegría a los demás.

¿Desde hace cuánto te congregás en la parroquia La Natividad de la Virgen María, en Santa María Chiquimula?

Desde siempre: aquí nací. Me ha tocado salir por trabajo a veces, pero el corazón está siempre en el lugar en el que nacimos.

¿Qué es la pastoral juvenil de la parroquia?

Más que un grupo, es una comunidad que te ayuda a crecer. Es verdad que a veces nos alejamos, pero Dios, a través de la pastoral, nos llama y nos invita a involucrarnos, a liderar, a hacer lío… Eso es la pastoral juvenil: te pone retos, pero haces todo esto para darle un giro a tu vida, para servir. Ya no pensás solo en ti, sino en los demás, en los jóvenes que vienen atrás de ti.

No tenemos un reglamento como tal, buscamos creatividad y estrategias novedosas para acercarnos más como jóvenes a Dios, a Jesús. Con música, juegos y ahora con las redes sociales, creemos que podemos involucrarnos e involucrar a otros jóvenes en este camino.

Pastoral Juvenil de la Parroquia La Natividad de la Virgen María. Cortesía: Luis Castro.

¿Cómo llegaste?

Llegué por primera vez en 2018 y serví por un año. Tuve que dejarlo y luego lo retomé de nuevo como voluntario. Me invitaron a formar parte del concejo parroquial y, desde 2024, estamos apoyando en la organización de las actividades. Esto no solo se limita a la parroquia, también en la Arquidiócesis a la que pertenecemos: Los Altos, Quetzaltenango.

¿Cómo se conforma la pastoral?

Como parroquia, contamos con 40 comunidades que se dividen en siete zonas. La pastoral está conformada por 20 jóvenes que desempeñan distintos cargos de coordinación,. Las formaciones en las comunidades son una de las principales actividades que desarrollamos. Otra es la Pascua Juvenil, que desarrollamos por primera vez en 2024. Esta se desarrolla por zonas, que incluye, también, formación pastoral y espacios de dinámicas y reflexión en el marco de la pascua.

A mitad de año, realizamos la jornada vocacional. Este es un encuentro entre jóvenes que quieran encontrar sus primeros llamados a su vocación en comunidad y en un clima de fraternidad, confianza y libertad. Realizamos, también, encuentros juveniles que son preparaciones para la tradicional Semana de la Juventud que combina las actividades de estas jornadas para conmemorar el papel de la juventud en la parroquia.

Hay otras actividades que ya vienen, por ejemplo, promovidas por la Arquidiócesis, como la Jornada Nacional de la Juventud, en la que representamos a nuestra parroquia. También hemos participado en algunos encuentros de MAGIS Centroamérica y de la Red Juvenil Ignaciana.

¿Qué inspira a la Pastoral Juvenil?

Acercarnos a Dios. Y sabemos que esto lo logramos a través de las experiencias que realizamos en comunidad. Siempre tenemos retos. Podría mencionar como principales la falta de tiempo, la dificultad para trasladarnos por la distancia o por los recursos económicos. Pero siempre buscamos alguna forma creativa de sobreponernos, de resolver estas situaciones y creo que aquí está nuestra esperanza: en ver a los jóvenes cantando, en comunidad, eso nos inspira.

¿Creés que vale la pena apostarle por este tipo de iniciativas en nuestros contextos complejos y, a veces, desesperanzadores?, ¿Por qué?

La juventud es una etapa de la vida cuando tenemos más ganas de correr, de brincar, de cantar, de gritar… Y si no lo entregamos para servir, pienso que un día podemos arrepentirnos. Acá, en la pastoral, hacemos de todo: se sabe de finanzas, se sabe de acompañar, de escuchar, de ser enfermero, de limpiar, de coordinar…

En nuestros contextos hay muchos retos, como las situaciones familiares, otras situaciones personales, pensar que no somos suficiente o que no podemos hacer nada por cambiar nuestras realidades. Pero ahí está el reto de la pastoral juvenil: no debe hablar solo de lo espiritual, sino también de la realidad que estamos viviendo. Porque si nosotros hacemos el cambio, es seguro que alguien nos ve, alguien que puede hacerlo también. Aunque sea uno de diez. Entonces sí, creo que sí vale la pena.