En entrevista con P. Lucas López, S.J., exploramos cómo la Red de Radios Jesuitas conecta emisoras de México a Argentina, cómo la misión de la Compañía de Jesús se refleja en sus contenidos y cuáles son los retos de informar en contextos difíciles. La conversación también subraya la esperanza de mantener la radio como un medio confiable y transformador.
La Red de Radios Jesuitas de América Latina y el Caribe agrupa a las emisoras vinculadas a la Compañía de Jesús en todo el continente y a otras que trabajan en simpatía con la misión y el proyecto de la Compañía. Actualmente la conforman 34 instituciones y cuenta con más de 80 señales de radio en frecuencias FM, AM y online desde Tijuana, en México, hasta Buenos Aires, en Argentina. Estas emisoras son educativas, universitarias y comunitarias o populares.
Estas radios trabajan para informar, formar y acompañar a sus audiencias, integrando la espiritualidad y la misión de la Compañía en cada programa. Más allá de la radio, buscan fortalecer la participación ciudadana, proteger derechos humanos y adaptarse a los desafíos mediáticos actuales, siempre priorizando la profundidad y la conexión con los contextos locales. De acuerdo con P. Lucas López, S.J., coordinador de la red, estas radios en conjunto calculan un alcance diario de unos 12 millones de oyentes en todo el continente.
P. Lucas visitó recientemente tierras centroamericanas para el Encuentro de la Red que reunió a 20 de las emisoras que la conforman a escala continental, entre las que destacaron radios populares, comunitarias y de pueblos originarios. En Centroamérica, las radios que forman parte de la Comisión Centroamericana de Medios de la Compañía de Jesús (CCAM), también se sumaron al encuentro para reflexionar sobre el contexto político y social de la región, abordar retos y oportunidades y conversar en torno a la misión en territorio centroamericano.
En esta entrevista, conversamos con P. Lucas sobre la Red, su misión reflejada en contenidos educativos y éticos, los desafíos de trabajar en contextos diversos y complejos en América Latina y la esperanza de seguir haciendo radio para seguir llevando información, formación y acompañamiento a millones de oyentes.
¿Qué define a una radio jesuita o asociada con la Compañía de Jesús?
Una radio es jesuita porque hace la misión de la Compañía de Jesús. Lo primero que debe distinguirnos es el compromiso con las cuatro Preferencias Apostólicas Universales, que sirvan como vehículo fundamental en la misión. Apostamos por la profundidad antes que la extensión, con un enfoque ético y un fuerte carácter educativo. No buscamos tocar todos los temas, sino hacerlo con profundidad, formando más que otros medios, sin dejar de informar y entretener.
Más allá de la misión, ¿qué hay detrás de esa identidad?
La espiritualidad de los Ejercicios y el seguimiento de Jesús marcan el modo de hacer periodismo, radio y educación. Además del trabajo en conjunto con las obras locales: a mí me parece que una radio nuestra tiene que caracterizarse porque si va a hablar de migraciones, lo hace de la mano del Servicio Jesuita a Migrantes. Si habla de educación, lo hace de la mano de la delegación de educación provincial: colegios, universidades o Fe y Alegría, por ejemplo. El foco de identidad, al final, es siempre la misión misma de la Compañía, con la Espiritualidad misma que está detrás.
¿Cómo se traduce esa misión en la producción de contenidos?
A nivel regional tenemos tres programas comunes. En Buena Compañía es un noticiero semanal en dos partes: una contextual, elaborada por las radios, y otra con temas propuestos por redes apostólicas y oficinas provinciales. Este tiene, directa y explícitamente, mucho que ver con la misión como tal de la Compañía en el territorio. Tres en Tres América es un informativo breve de tres minutos que selecciona noticias desde una mirada periodística, pero siempre conectada a nuestra misión, es decir, temas que de una u otra forma influyen o se conectan con esta: crisis democrática, pueblos originarios, medio ambiente, por ejemplo. Sirve, también, para decir aquello que, en ciertos contextos, no puede decirse por razones de seguridad. El tercero, Enredándonos, recoge encuentros de formación interna sobre temas como mujer y política, jóvenes y política, pueblos originarios y política. Luego, cada emisora tiene, según sus contextos, contenidos propios que de alguna forma se conectan con la misión de la Compañía.
¿Qué significa “trabajar en red” en un continente tan diverso?
La red primero, tiene un componente básico, que son los nudos. O sea, sin nudos, sin miembros, no hay nada «al aire», utilizando nuestro lenguaje radiofónico. Así, lo primero es siempre la afirmación, la decisión de trabajar juntos y, luego, tener un para qué común. En nuestro caso, que se caracteriza bastante por actores regionales, un para qué actual muy fundamental es ser más fuertes en la misión ante problemáticas que superan los límites territoriales. Después, la organización, que es clave para que nuestra misión común tenga una respuesta común. Una organización flexible en muchos sentidos, pero necesaria, urgente.
Ahora, sobre la diversidad, yo creo que en nuestra misma espiritualidad tenemos una pista para abordar esto: desde sus comienzos, la Compañía se caracterizó por buscar inculturar, meter en la cultura del contexto local nuestro mensaje y nuestra visión de la fe. Esto, ¿qué significa? Que no por vincularte con la Compañía dejas de ser tú mismo: lo que nos das es lo que puedes hacer desde quien eres. Así, si eres maya, tu aporte es desde lo que puedes hacer como maya; Si eres quechua como quechua, si eres urbanita, que vives en la ciudad, pues queremos que tu preocupación urbana sea la que se refleje; si eres amazónico, pues tu mundo amazónico… O sea, nosotros entendemos que trabajar en red no es debilitar la identidad local. Al revés, es una manera de de invitarte a ser quien realmente eres.
¿Cuáles son las implicaciones de trabajar en contextos de violaciones constantes a los derechos humanos?
Muchas radios no pueden decir ciertas cosas por sus contextos, en esos casos, la red puede transmitir de otra forma el mensaje. También nos toca acompañar a quienes sufren amenazas, a cuidarles. Intentamos, desde la red, ayudar en escucha, en cuidado, en amplificación de las realidades más locales. Hemos aprendido a “decir sin decir” para proteger a las personas. La libertad de expresión está en retroceso y eso nos obliga a ser creativos para seguir informando sin poner vidas en riesgo.
A nivel de red, intentamos, también, que nuestro ámbito de incidencia regional permita que la gente crea más en lo que dice la radio. Buscando siempre cuestionar al poder, porque el poder siempre corrompe y, si lo dejas solo, corrompe muchísimo. Esto, también, poniendo el acento en la formación de nuestras audiencias: formar en ciudadanía, que nuestra gente comprenda que la política no se trata de corresponsabilidad, sino de participación. Crear ciudadanía.
En un entorno mediático como el actual, ¿por qué seguir haciendo radio?
Porque sigue siendo el medio más creíble. Está por encima de la prensa escrita y la televisión en confianza de la audiencia. Además, las tecnologías nos permiten romper los límites: un programa local puede ser escuchado desde Nueva York, Madrid o Texas. La clave es adaptarse a la multiplataforma, pero manteniendo el audio como centro. La clave es seguir reflexionando, adaptarse, pero siempre desde la crítica, desde el criterio, teniendo en cuenta que nuestra capacidad de transformación siempre la hemos buscado a través de la educación y el acompañamiento de la gente.
