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Por: S. Ronald Ruiz Gill, S.J. (Jesuita en formación)

Cuando el llamado se volvió encuentro…

El sábado 16 de agosto, jóvenes de las cuarenta comunidades de nuestra parroquia
se congregaron en el esperado Encuentro Vocacional Juvenil: ¡Ven y Sígueme 2025!,
organizado por la Pastoral Juvenil de la Parroquia La Natividad de la Virgen María de
Santa María Chiquimula, Totonicapán. El objetivo fue fomentar en los jóvenes el
discernimiento personal y comunitario de su vocación cristiana, promoviendo una apertura
generosa al llamado de Dios mediante espacios de reflexión, oración, acompañamiento y
testimonio, fortaleciendo así su compromiso con la fe y el servicio en la Iglesia.
La actividad se llevó a cabo en las instalaciones del Campus “P. César Augusto
Jerez García, S. J.” de la Universidad Rafael Landívar, en Santa Cruz del Quiché, cabecera
departamental.

Hay momentos que marcan un antes y un después. ¡Ven y Sígueme 2025! fue uno
de ellos. Bajo el lema vocacional: “Jóvenes, peregrinos del Llamado”, el encuentro se
convirtió en una experiencia que entrelazó espiritualidad, creatividad y discernimiento. Un
espacio sagrado donde los jóvenes exploraron su llamada interior y conectaron con otros en
la búsqueda de sentido y misión.

El logo vocacional del encuentro reforzó esta invitación. Más que una imagen, fue
un mapa simbólico que orientó a cada joven a descubrir, cultivar y ofrecer su vocación
dentro de un camino comunitario de fe y esperanza. La figura principal, apuntando hacia
arriba, representa a Cristo que llama; su gesto ascendente sugiere aspiración a la santidad y
al acompañamiento. Las cinco figuras en semicírculo simbolizan la diversidad de jóvenes:
distintas historias, talentos y contextos. Su disposición siguiendo a la figura central destaca
la dimensión comunitaria de la vocación: no somos llamados en solitario. Las dos hojas
verdes en la parte superior evocan crecimiento, renovación y cuidado de la creación,
invitando a percibir la vocación como un proceso vivo: sembrar, madurar y compartir
frutos.

Desde el inicio, el encuentro estuvo marcado por gestos, símbolos y palabras que
invitaban al silencio, a la escucha y al encuentro. No fue simplemente una actividad más
del calendario pastoral, sino una verdadera peregrinación interior. El concierto vocacional y
la oración guiada con el cuerpo ofrecieron una mezcla de contemplación y celebración. Las
canciones y dinámicas resonaron en todo el auditorio, mientras los espacios de silencio
permitieron que cada corazón escuchara la voz que llama desde lo más profundo.

La jornada continuó con el desarrollo del tema “Tu vida es llamada: escucha,
responde y transforma”, impartido por la Hna. Gladis Herrera, ESCJ, religiosa de la
congregación Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, bajo la protección de San José. Se
destacó que la vocación no es solo una opción entre muchas, sino una llamada profunda que
atraviesa toda nuestra existencia. Dios no llama solo a algunos: llama a todos, desde lo cotidiano, desde los sueños, desde las heridas. Se invitó a los jóvenes a descubrir que su
vida tiene sentido, dirección y misión. Cada historia es vocación. Cada vocación es
transformación.

Posteriormente, los jóvenes se reunieron en los jardines del campus para
organizarse en grupos y recorrer los distintos stands vocacionales, en la actividad
denominada “El camino del llamado”. Este recorrido grupal abordó el proceso vocacional
como una peregrinación interior, reconociendo la llamada de Dios y los pasos hacia el
compromiso. Guiados por jóvenes y voluntarios del Equipo Parroquial de la Pastoral
Juvenil, se vivieron actividades participativas y recreativas que integraron arte,
espiritualidad y vocación. Desde dinámicas corporales y ejercicios personales, hasta
manualidades y trabajo en equipo, cada actividad ayudó a conectar mente, cuerpo y
espíritu, profundizando en las distintas vocaciones: profesional, emprendedora, religiosa,
sacerdotal, matrimonial y comprometida.

Por la tarde, tras el almuerzo, los jóvenes se reunieron nuevamente en el auditorio
para participar en el “Café vocacional”, con la presencia de la Hna. Gladis Herrera, ESCJ;
el P. Juan Gaitán, S.J., promotor vocacional en Guatemala; y el escolar Junior Crisóstomo,
S.J. Este espacio permitió escuchar testimonios vocacionales, dialogar con los invitados y
descubrir pistas para la propia llamada. No hubo discursos vacíos, sino palabras vivas que
resonaban en quienes aún buscan su camino.

El encuentro culminó con la Adoración a Jesús Sacramentado y la celebración de
la Eucaristía. Estos dos momentos fueron el corazón del encuentro: el lugar donde la
llamada se volvió presencia.

En total, participaron aproximadamente trescientas personas, entre jóvenes,
voluntarios, coordinadores, religiosas, escolares y sacerdotes jesuitas. Fue una jornada para
escuchar, discernir y responder al llamado profundo que habita en cada corazón. Como
Pastoral Juvenil, esta experiencia nos impulsa a caminar como comunidad joven,
descubriendo la belleza del llamado de Dios en sus múltiples formas.
Más allá de la realización de la actividad, ¡Ven y Sígueme 2025! no terminó con la
última canción, sino que dejó sembradas semillas de compromiso. El eco del llamado sigue
resonando. Uno de los frutos fue el mensaje de un joven que, al finalizar, escribió por
WhatsApp:

Gracias a este encuentro, que fue de mucha bendición para mí. Sentí una gran conexión
con cada palabra que compartieron en los testimonios vocacionales, especialmente en la
Adoración a Jesús Sacramentado. Como si alguien me diera la fuerza que necesitaba en
mi interior para animarme. Quiero profundizar en mi fe y conocer más a Dios.

Estas palabras responden a la invitación expresada al inicio del encuentro:
En medio de un mundo que busca respuestas, este Encuentro Vocacional Juvenil
se alza como un espacio de escucha y discernimiento. Bajo el llamado profundo de
Jesús —“Ven y Sígueme”—, nos reunimos como jóvenes inquietos, soñadores y
comprometidos, para descubrir el sentido de nuestra vida y el camino que Dios
nos invita a recorrer. Este encuentro no es solo una actividad; es una experiencia
que nos reta a mirar más allá de lo inmediato, a abrir el corazón y dejarnos
interpelar por la voz del Espíritu. Aquí, cada dinámica, cada testimonio, cada
momento de oración y reflexión está pensado para ayudarte a reconocer tus
dones, tus pasiones y tu vocación como respuesta concreta al amor de Dios. El
llamado de Jesús no es un grito estruendoso, sino una voz suave que toca el
corazón. Es una invitación a caminar juntos, a construir comunidad y a encender
la esperanza en medio de nuestras realidades. Porque seguir a Jesús no es huir
del mundo, sino transformarlo desde dentro, con alegría, entrega y propósito.
Bienvenidos a este Encuentro Vocacional Juvenil ¡Ven y Sígueme 2025! Que tu
corazón esté dispuesto, que tu mirada se eleve, y que tu vida se abra al llamado
que puede cambiar tu historia y la de los demás.