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Desde hace 18 años, el Apostolado Social de la Compañía de Jesús en Centroamérica impulsa un camino de formación que apuesta por la juventud y por su capacidad de transformar la realidad: las Escuelas de Formación Ciudadana de Centroamérica (EFC). En casi dos décadas, el programa ha formado a más de 3 mil jóvenes del territorio en un ejercicio de la política en un sentido humanista comprometido con el bienestar de sus poblaciones.

Por Omar Serrano

“Vine como salvadoreña y me voy como centroamericana” dijo una de las estudiantes de las Escuelas de Formación Ciudadana de Centroamérica (EFC) que participó en el Encuentro Regional que se desarrolló los días 14 y 15 de noviembre en el Centro Loyola de El Salvador. Cada año se celebra un encuentro similar con representantes de todas las escuelas activas para que los y las jóvenes vivan la experiencia de la conmemoración de los mártires de la UCA.  El programa nació en el año 2008 impulsado por la Comisión Provincial de Apostolado Social (CPAS) de la Compañía de Jesús en Centroamérica. ¿Cómo y por qué surgió?

Durante el siglo XX, la mayoría de países centroamericanos experimentaron dictaduras, guerras y una revolución que no cambiaron sustancialmente las condiciones de vida de las mayorías. A finales de los años 90, se habían superado ya los conflictos armados internos y había expectativas por la supuesta apuesta por la democracia y el desarrollo. Pero esas expectativas comenzaron a languidecer a principios del siglo XXI. La democracia presumida por los gobiernos no resolvía los graves e históricos problemas que afectaban a grandes sectores de la población. Esta problemática era extensiva también a muchos países latinoamericanos. Las soluciones reales a esos problemas no vendrían desde arriba, ni desde fuera, ni de la política y los políticos tradicionales. Tenía que venir desde dentro y desde las entrañas del mismo pueblo. Se necesitaba formar una nueva generación comprometida con el bien común, con el ejercicio ciudadano que entendiera la política como una plataforma de servicio. Así, en el año 2008 nació el documento “Programa de Formación Política y Ciudadana” de la CPAL que animaba a impulsar procesos de formación destinados a la juventud. Con base en ese documento, Centroamérica construyó el suyo –“Escuela Centroamericana de Formación Política y Ciudadana” y de ahí brotaron las EFC que cumplen este 2025 la mayoría de edad, años en que el esfuerzo ha sido posible gracias a la solidaridad de Alboan, de la Compañía de Jesús en el País Vasco.

Modelos de Desarrollo, Tipos de Democracia, Construcción de la Interculturalidad, Fe y Bien Común, Derechos y Equidad, Cuido de la Casa Común, son algunos de los temas que se estudian en los módulos de las escuelas cada año. También se comparten algunos talleres para trabajar el aspecto emocional y motivacional de los estudiantes, así como habilidades para la vida. El programa pretende fortalecer en la juventud que lo cursa tres pilares: Conocer, pues en él adquieren nuevos conocimientos; Hacer, porque aprenden herramientas y habilidades para ejercer liderazgo en sus colectivos, y el Ser, porque un líder no solo debe saber, sino también regir su vida con principios y valores humanistas.   

Este programa ha sido posible gracias a la entrega de jesuitas, laicos y laicas de obras de la Compañía de Jesús y de instancias cercanas. Comenzó implementando una escuela en Guatemala, una en Honduras, una en El Salvador y otra en Nicaragua.  En estos 18 años ha llegado a tener hasta 9 escuelas en 5 países de la provincia porque Costa Rica también se sumó a la iniciativa para formar a migrantes forzados de origen nicaragüense. En Guatemala la Universidad Rafael Landívar, la Asociación de Desarrollo Económico y Social de Ixcán (ADESI) y después la Asociación Alternativa para el Buen Vivir (ABVI), y la Asociación Qajb´alQ’ ij (“caída del sol”, en idioma quiché) han sido las implementadoras en todos estos años. El ERIC y Radio Progreso las ha impulsado en Honduras y el Instituto Histórico Centroamericano (IHCA) de la UCA de Nicaragua fue la sede hasta que el régimen autoritario se lo impidió. En Costa Rica el Servicio Jesuita para Migrantes y la UCA en El Salvador, también han formado parte de este esfuerzo y han hecho posible que perdure en el tiempo. En sus 17 años (2008-2024) las ediciones de las escuelas han graduado a 3,662 estudiantes, 50.14% son mujeres y 49.86% hombres. Jóvenes de los pueblos indígenas, garífunas, campesinos, universitarios, tanto del área rural como urbana, han demostrado que a la juventud sí le interesa la política cuando entiende su sentido humanista y sí se compromete con el bien de sus poblaciones. Ellos y ellas son la razón fundamental de este programa y la mejor constatación de que estos años de trabajo valen la pena.

En el contexto del encuentro centroamericano de las EFC 2025 que congregó a estudiantes de Guatemala, Honduras, Costa Rica y El Salvador se realizó un sencillo acto conmemorativo de estos 18 años. Mucho que agradecer a las obras de la Compañía y organizaciones sociales por acoger a las escuelas y confiar a su juventud a las escuelas y especialmente a los y las jóvenes que profundizaron su compromiso con la construcción de un mejor mundo para todos, especialmente para quienes más sufren. En este tiempo en que sobre Centroamérica se ciernen la sombra del autoritarismo, la formación ciudadana no solo es pertinente sino necesaria, tanto o más que en los años precedentes.