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La comunidad de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas conmemora la memoria martirial del beato Rutilio Grande y de Óscar Arnulfo Romero con la jornada Rutilio-Romero, una serie de actividades formativas, culturales y espirituales que invitan a releer su legado como semilla de esperanza para las nuevas generaciones.

La jornada Rutilio – Romero es una actividad de conmemoración que realizan en conjunto distintas unidades de la comunidad de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), en El Salvador, para fortalecer la memoria histórica y el legado de los beatos Rutilio Grande y compañeros y San Óscar Romero. Corresponde a una serie de jornadas que contemplan también la justicia socioambiental, la paz y la reconciliación y la memoria de los estudiantes mártires de la universidad.

Conversamos con Francisco Estrada, encargado del área de de identidad cristiana y memoria histórica de la Pastoral Universitaria, sobre la motivación detrás de la jornada, que inició el 12 de marzo en la conmemoración del martirio de Rutilio y compañeros, y que se extenderá hasta el 27 contemplando también la fecha de martirio de San Óscar Romero, 24 de marzo. En esta entrevista, Francisco nos cuenta más sobre la motivación detrás de las jornadas, las actividades, el deseo de mostrar a los mártires como humanos y la esperanza.

¿Qué es la jornada Rutilio – Romero?

Es una actividad de formación y conmemoración a la que se nos suman diversas unidades de la universidad. No se trata de clases, sino de contemplar un aspecto que va más allá: el de la formación integral para seguir fomentando y manteniendo el legado que Rutilio, Nelson, Manuel y San Romero nos dejaron a través de su martirio.

¿De dónde viene la inspiración para organizarlas?

Del deseo de seguir comunicando la luz del legado de Rutilio y Romero. Como sabemos, en la Iglesia, el mártir es el testigo de Cristo que ha entregado su vida así como él lo hizo. Entonces la inspiración viene de seguir recordando el legado de estos dos pastores que se entregaron por su pueblo.

Viene, también, del deseo de llegar a más estudiantes, a más personas fuera de la comunidad de la UCA. Del deseo de demostrar que se puede ser cristiano y luchador por los derechos humanos, cristiano convencido que se adentra en la realidad de su comunidad y que busca acompañar, escuchar, acuerpar. Esto es lo que nos enseñan Rutilio y Romero: más allá de ser pastores que dan la vida por sus ovejas, son humanos que acompañaron a los que más sufren.

¿De ahí la inspiración para orientar las actividades más allá de lo meramente litúrgico?

Sí, tenemos las actividades conmemorativas de Eucaristía y Vía Crucis por la evangelización popular y la verdad y la paz. Pero también tenemos peña cultural, tenemos la actividad «¿Qué postearía hoy Monseñor Romero?», en la línea de que las y los jóvenes descubran que el legado de nuestro santo es cercano; tenemos una editatón: una jornada de edición en Wikipedia por la memoria y la verdad para revisar qué tan apegados están los hechos que se publican con la realidad… Se trata de un ejercicio de memoria histórica intergeneracional.

Y todo esto, ¿Cómo dialoga con la misión de la UCA?

Sabemos que en nuestra universidad corre sangre de mártires que se inspiraron en los valores del cristianismo siguiendo también el legado de Rutilio y Monseñor Romero. Desde esta tradición en conjunto con la inspiración cristiana creemos que promover este legado es una tarea para recordarnos que nuestra labor nos llama a trabajar por la dignidad, la educación digna y de calidad, que nos permita hacer luz en tiempos de oscuridad como nuestros mártires en otro tiempo.

¿Creen que estas jornadas llevan esperanza en nuestros contextos?

Podría parecer contradictorio: Rutilio y Romero fueron asesinados… Podríamos verlo como un fracaso, ¿no? Jesús también fue asesinado en una cruz. Recordemos qué vino después de esto, es decir, sus semillas, la sangre que ellos derramaron para inspirar a más personas. Ver el legado de nuestros mártires como ganancia en lugar de pérdida, en clave de siembra, de luchadores por la verdad, hace que esta semilla se siembre en más terrenos, que siembre esperanza. El testimonio de ellos nos motiva a creer en una sociedad mejor, más justa. A ser diferentes, a ser luz en medio de la sombra. Y por eso conmemorarles, celebrarles y recordarles hace que estemos esperanzados en un una sociedad mejor, en una sociedad diferente.