A los jóvenes que buscan su camino o sienten una inquietud vocacional, les proponemos un proceso de discernimiento que los ayude a escuchar con mayor claridad la llamada de Dios en la Compañía de Jesús. Es un acompañamiento para aclarar dudas, atravesar miedos y madurar una opción de vida libre, responsable y duradera. Un camino que se recorre paso a paso, con tiempo y profundidad.
- Inquietos. Es la etapa del joven que está en búsqueda, con preguntas y dudas sobre su camino de vida: matrimonio, sacerdocio o vida religiosa. Es su primer acercamiento a la Compañía de Jesús, un momento para informarse, conocer quiénes somos, qué hacemos y dónde estamos, y así decidir si quiere iniciar un proceso de discernimiento. En este tiempo, también lo invitamos a visitar alguna comunidad —especialmente una casa de formación— y a participar en experiencias juveniles ignacianas que le ayuden a seguir escuchando su inquietud.
- Aspirantado (6 meses a 1 año). Es la etapa de quienes ya conocen la Compañía de Jesús y quieren empezar en serio un proceso de discernimiento vocacional. Son jóvenes que dicen: “sí, pero aún necesito madurar algunas cosas”. En este tiempo se van aclarando motivaciones, trabajando aspectos personales y resolviendo asuntos importantes antes de dar el paso al Noviciado. Aquí se formaliza el acompañamiento con el Equipo Vocacional del país, que orienta el camino, propone actividades y asigna un acompañante espiritual.
- Candidatura. En esta etapa el discernimiento se intensifica. Con un acompañamiento más cercano, el joven profundiza en su relación con Dios, en su conocimiento de la Compañía de Jesús y en los temas propios de esta fase, apoyado también por lecturas y experiencias formativas. Participa activamente en las actividades del Equipo Vocacional de su país y se prepara para las instancias de admisión al Prenoviciado.
- Prenoviciado: es un tiempo para confrontar y confirmar las mociones vividas en las etapas anteriores. Consiste en una experiencia apostólica, espiritual y comunitaria al estilo de la Compañía de Jesús, orientada a un conocimiento mutuo, en la vida y la misión, entre el prenovicio y la Compañía. Este proceso permite discernir, con gratitud y confianza, la idoneidad para dar el paso al noviciado. Generalmente se realiza en un país de Centroamérica durante cuatro meses y concluye con un retiro espiritual y la petición formal de admisión al Noviciado.
Las etapas posteriores son el Noviciado, el Juniorado, el Filosofado, el Magisterio y la Teología. Este proceso formativo inicial suele extenderse por alrededor de doce años. Al final de este camino, los jesuitas llamados al sacerdocio reciben la ordenación presbiteral. También hay jesuitas hermanos, que comparten plenamente la misma vocación, identidad y misión como Compañeros de Jesús, sin ser ordenados sacerdotes.
Sin embargo, la formación del jesuita no concluye ahí: es un proceso permanente. Incluye etapas como los estudios especiales y la Tercera Probación, y culmina con la plena incorporación a la Compañía de Jesús mediante la profesión de los últimos votos. Para conocer más sobre las etapas de formación, haz clic aquí.
