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Entre 1970, cuando nació la iniciativa de fundación del centro, y 2025 hay 55 años de cambios, desafíos y avances, pero el compromiso con la espiritualidad y el acompañamiento sigue tan vigente y latente como el inicio. Hoy queremos recordar el trabajo en esta línea que hace de Centro Loyola un espacio que custodia y comparte la espiritualidad ignaciana desde el corazón. 

Centro Loyola, obra de la Compañía de Jesús en El Salvador, nació del sentir de la gente. La construcción empezó en 1970, luego de que P. Fermín Sainz, S.J., fundador del Centro, descubriera, a partir de su cercanía con las y los feligreses como párroco de Las Palmas, la necesidad de una casa de Ejercicios Espirituales que, además, apoyara a matrimonios, a jóvenes, a comunidades en condiciones de vulnerabilidad, a la formación del clero y, en general, a desarrollar actividades de pastoral y de crecimiento personal.

La casa comenzó a funcionar 16 años después, en 1986, por dificultades propias del proceso de edificación y establecimiento. En ese entonces, según el propio P. Fermín, la misión del Centro Loyola era «ser un Centro de irradiación de la Espiritualidad Ignaciana, por los medios más eficaces, entre los que ocupan un lugar prominente los Ejercicios Espirituales de San Ignacio; como Centro de Atención y Promoción del hombre y de la Espiritualidad Social Salvadoreña. Las funciones de este Centro serán fundamentalmente de dos tipos: vivencial y de reflexión y no podrán faltar dentro del conjunto de la obra como actividades prominentes de ella.”

Entre 1970, cuando nació la iniciativa de fundación del centro, y 2025 hay 55 años de cambios, desafíos y avances, pero el compromiso con la espiritualidad y el acompañamiento sigue tan vigente y latente como el inicio.

  1. Ejercicios Espirituales para todas las personas: Centro Loyola apuesta, en línea con la Preferencia Apostólica Universal de Mostrar el camino hacia Dios, por ofrecer Ejercicios Espirituales a todas las personas interesadas en los mismos. Existe la concepción generalizada de que los Ejercicios son para un perfil poblacional de corte religioso, sin embargo, los enfoques y el acompañamiento que Centro Loyola propone busca acercar esta espiritualidad a todas las personas. Así, uno de sus programas insignias son los Ejercicios Espirituales para religiosos, religiosas, laicos y laicas.
  2. Acompañar a quien acompaña: Otra línea de espiritualidad que Centro Loyola persigue, en alianza con el Centro de Espiritualidad Ignaciana (CEI) en Costa Rica, es el acompañamiento a acompañantes espirituales. La premisa es clara: no puede existir un buen ejercicio de acompañamiento sin una formación personal, psicológica, espiritual y ética para el ejercicio de este rol. Es por esto que Centro Loyola ofrece un taller dirigido a personas que ofrecen acompañamiento espiritual: religiosos, religiosas, laicos y laicas comprometidos, líderes de comunidades, entre otros perfiles pueden participar en este espacio.
  3. Crecimiento personal y cuidado de relaciones interpersonales: Las actividades encaminadas al fortalecimiento del bienestar personal y las relaciones interpersonales a través de temas como el desarrollo de la empatía, la gestión del tiempo, autoestima, y comunicación positiva son eje principal en la malla curricular de Centro Loyola. Estos, además, exploran aspectos como el impacto del lenguaje interno, la escucha activa y la sanación de heridas de la infancia, todo con el objetivo de promover el crecimiento personal integral y relaciones más saludables.

El trabajo en torno a la Espiritualidad Ignaciana además ha potenciado el trabajo de crecimiento personal por medio de la línea psico-espiritual y ha abierto las instalaciones del Centro a Organizaciones, Comunidades Eclesiales y otras instituciones que realizan su labor en función de una sociedad más justa. Es así como, 55 años después de aquel inicio, Centro Loyola reafirma su compromiso de ser un espacio transformador mostrando el camino hacia Dios desde las experiencias personales y comunitarias.