El ICE-CEFAS, obra de la Compañía de Jesús en Guatemala, apuesta por una espiritualidad ignaciana comprometida, cercana y activa a través de experiencias comunitarias. Como parte del curso Experimentar y profundizar la vida, 21 participantes visitaron San Pedro La Laguna para conocer el trabajo de colectivos que protegen el lago de Atitlán y fortalecer su compromiso con el Cuidado de la Casa Común.
Una de las apuestas del Instituto Centroamericano de Espiritualidad (ICE-CEFAS), obra de la Compañía de Jesús en Guatemala, es un ejercicio integral de la espiritualidad ignaciana. Así, uno de los ejes centrales de las actividades que proponen son las experiencias comunitarias que involucran un compromiso tangible con el Cuidado de la casa común.
Recientemente, las y los participantes del curso taller Experimentar y profundizar la vida participaron en un encuentro con colectivos defensores de San Pedro La Laguna como conclusión del curso en una visita al lago de Atitlán, en Guatemala. El encuentro incluyó una aproximación a las labores de conservación y protección del lago que estos colectivos realizan y un intercambio de experiencias y buenas prácticas en esta materia.

21 participantes, entre laicas, laicos, religiosos y religiosas, provenientes de diversas nacionalidades de América y África participaron así en un espacio de conexión con el cuerpo de agua que les permitió también conocer de primera mano el trabajo que realizan colectivos como las Guardianas del lago, de acuerdo con Carmelina Chen, que acompaña estos procesos en el ICE-CEFAS.
«La idea es que quienes nos visitan y se sumergen en las experiencias que ofrecemos cuenten con insumos que puedan replicar en sus obras, misiones, comunidades en sus países de origen desde la observación y participación de primera mano», explica Chen. También apuestan por darle visibilidad al trabajo de organizaciones comunitarias como el caso de las Guardianas del lago, un colectivo de mujeres que se dedica a la limpieza, conservación y trabajo de investigación en el cuerpo de agua.

El lago de Atitlán es uno de los puntos turísticos más emblemáticos del país centroamericano. Visitarlo, entonces, desde una perspectiva de acercamiento con los desafíos en su conservación, sobre todo para las comunidades que viven y se alimentan de él, es una experiencia que en principio resulta «desconocida» explicó uno de los participantes: «Se trata de una experiencia que nos acerca a un rostro sufriente de la Naturaleza detrás de un regalo tan maravilloso como es el lago mismo», señaló.
El curso taller Experimentar y profundizar la vida, uno de los programas de acompañamiento fundamentados en la espiritualidad ignaciana que ofrece el ICE-CEFAS, busca que las y los participantes profundicen en sus sentidos y sus propias experiencias y modos de vida para trabajar en el crecimiento personal, histórico y espiritual. El CEFAS busca, además, aportar experiencias comunitarias marcadas por el compromiso con el Cuidado de la Casa Común: «Además de las visitas, también apostamos por actividades que incluyen creación de huertos comunitarios y el intercambio de experiencias de conservación del medio ambiente», explica Carmelina Chen.

El ICE-CEFAS apuesta de esta forma por un acompañamiento espiritual que además forme comunidades capaces de mirar la realidad con profundidad, sensibilidad y compromiso. Así, el acompañamiento y la espiritualidad ignaciana se traducen en acciones que transforman y que integran para un ejercicio de una espiritualidad comprometida y cercana, que invite a sus participantes a no encerrarse dentro de sí mismos, sino más bien a crear comunidad desde la espiritualidad.
