La comunidad de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), en El Salvador, celebró recientemente el Festival Verdad con una propuesta que recuperó parte de su historia y, al mismo tiempo, incorpora nuevas voces y expresiones artísticas. En esta entrevista, Ana María Mata, coordinadora del equipo de Memoria Histórica del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), explica cómo nació este espacio, qué legado busca retomar y por qué volver a encontrarse también es una forma de mantener viva la memoria.
El 10 de octubre, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), en El Salvador, celebró el Festival Verdad, un espacio que reúne distintas expresiones artísticas para, desde la memoria, la comunidad y el encuentro, reflexionar sobre los derechos humanos en El Salvador y en la región. Este año, el Festival reunió a distintas generaciones en torno a expresiones de artistas y estudiantes de la UCA.
Este espacio surgió hace casi veinte años en el contexto de la posguerra salvadoreña. Con el paso del tiempo, el Festival ha puesto el foco en otros enfoques para, desde las expresiones artísticas, rescatar la memoria y hablar de derechos humanos. En esta entrevista, Ana María Mata, coordinadora del equipo de Memoria Histórica del IDHUCA, conversa más sobre el origen de este espacio, el legado, las esperanzas y motivaciones que lo mueven y por qué volver a encontrarse es también una forma de mantener viva la memoria.
¿Podríamos hacer un repaso histórico del Festival Verdad?
El festival comenzó en 1998. En esos momentos, el director del IDHUCA era Benjamín Cuéllar, que fue, prácticamente, quien lo ideó. Luego se fueron sumando otras áreas de la UCA a medida fue creciendo y contando con más aceptación entre la población salvadoreña.
Hay que contextualizar que, para 1998 cuando nace el festival, veníamos de seis años de haber firmado los Acuerdos de Paz, después del conflicto armado interno. Conocíamos el informe de la Comisión de la Verdad, donde se relataban todas las violaciones a derechos humanos que ocurrieron durante el conflicto armado y que la mayor responsabilidad de estas violaciones fueron ejercidas por parte de los cuerpos de seguridad, el ejército salvadoreño. También en ese contexto, en el 93, se promulgó la Ley de Amnistía General, que no permitió la investigación y el acceso a la justicia de esas violaciones a derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado.
Entonces, fue justamente por el contexto que el festival tome el nombre de Festival Verdad para hablar de esta impunidad, específicamente de las violaciones que ocurrieron durante el conflicto armado, desde otras expresiones. Luego, fue adquiriendo otras temáticas: derechos de la niñez, derecho a la memoria… Entonces, era toda una semana de actividades con foros, conversatorios, concursos y el gran cierre era el concierto. Era, digamos, lo más llamativo y, justamente, creo que era porque tampoco había este tipo de espacios de encuentro con otro tipo de música que no se escuchaba con regularidad y facilidad en El Salvador..
¿De dónde surgió la inspiración para el enfoque del Festival Verdad 2026?
Creo que el IDHUCA nunca renunció al uso del arte como herramienta para hablar desde otros enfoques, algo que el Festival Verdad desde siempre ha realizado… Entonces, fue retomar este legado el sentido de trabajar con jóvenes de la UCA para hacer propuestas artísticas. Por ejemplo, se ha tenido un grupo de jóvenes que ha recibido un taller de ilustración durante sábados, cinco o seis sábados, y ellos van a presentar un mural colectivo que va a estar dentro de la agenda del festival. Otra propuesta es la expresión de danza. Durante seis sábados, antes de esta fecha, los jóvenes que participarán estuvieron trabajando esta propuesta. El primer grupo fue guiado por el ilustrador Renato Mira y el otro por Paola Lorenzana. También se lanzó un concurso de cortos para jóvenes para hablar sobre la dignidad en lo cotidiano.

Entonces, en este relanzamiento, se ha retomado esta herramienta del arte para hablar sobre derechos humanos, vinculando a jóvenes con esos productos: el mural, la danza, los cortos audiovisuales, emprendimientos de estudiantes UCA, y para finalizar con el concierto.
Creo que la esencia sigue estando. Y se trata de retomar todo esto que ya está para volvernos a encontrar, reconocer el trabajo que estamos realizando, tener un momento de recreación, de distensión… Porque, al final, también la fiesta es importante.
¿Cómo conecta este Festival con la misión desde el IDHUCA?
Desde el IDHUCA, creo que apostamos a atender espacios donde confluya la ciudadanía. Por eso, siempre está buscando alianzas, coordinaciones con la sociedad civil, con organizaciones y, desde mi área, con los comités de memoria, comunidades de memoria.
Es, entonces, conectarlos, conectarnos, continuar con estas alianzas, pero a través de un espacio que nos permita dialogar, que nos permita también transmitir la memoria, transmitir las experiencias de otras personas, de cómo estamos viviendo actualmente, cómo ven los derechos humanos los jóvenes. Por eso hemos abogado a este tipo de expresiones artísticas, para que los jóvenes nos cuenten. Y para hacer también este diálogo intergeneracional con la gente que solía venir a los festivales.

Creo que está en estos aspectos, y en contar con estas herramientas para hablar de otra forma sobre los derechos humanos, empoderarnos, también. No ver los derechos humanos como algo abstracto, sino como algo cotidiano: la dignidad de lo cotidiano. Entonces, creo que por ahí va el vínculo, específicamente más del IDHUCA.
¿Cuáles son las motivaciones y las esperanzas que tienen con el regreso del Festival Verdad?
La idea es que sea un espacio para encontrarnos, dialogar e ir involucrando también a las juventudes, a los estudiantes de la UCA, a estas otras formas de nombrar los derechos humanos siempre desde una visión propia de la experiencia de ellos mismos. Y creo que hacía mucha falta el festival simplemente para reencontrarnos, vernos, reconocernos como comunidad, identificar desde la música, el arte que nos va a permitir seguir hablando y conversando entre nosotros. Entonces creo que es por ahí la esperanza que veo yo.
*Imágenes: Cortesía IDHUCA y Radio YSUCA
