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El Seminario Centroamericano de Análisis de la Realidad reúne cada año a las obras de la dimensión social de la Compañía de Jesús en Centroamérica para leer juntos los desafíos de la región y buscar caminos de colaboración. En esta entrevista, Yolanda González, coordinadora provincial del Apostolado Social, comparte el sentido de este espacio, sus principales objetivos y las motivaciones detrás de la edición 2026 que analizó el deterioro de los contextos democráticos desde una mirada colectiva y de esperanza.

Recientemente, El Salvador acogió a representantes de las obras que conforman la dimensión social de la Compañía de Jesús en Centroamérica para celebrar el Seminario Centroamericano de Análisis de la Realidad 2026. Este espacio, que nació en 2002 y el próximo año cumplirá 25 años, reúne a personas de distintos sectores y países para reflexionar sobre los principales desafíos de la realidad centroamericana, compartir experiencias y buscar caminos de articulación para la misión de fe y justicia.

En esta edición, el seminario puso la mirada en la democracia y el auge de los autoritarismos, pero también en la necesidad de reconocer y construir esperanza en medio de contextos complejos. Para conocer mejor la historia, los objetivos y las motivaciones que animan este espacio, conversamos con Yolanda González, coordinadora provincial del Apostolado Social, quien nos cuenta cómo se gestiona este encuentro, cómo se definen sus temas y qué frutos se esperan de esta experiencia de reflexión y encuentro.

Para quienes nos leen fuera de Centroamérica, Yolanda: ¿Qué es el Seminario Centroamericano de Análisis de la Realidad?, ¿Cuáles son sus orígenes?

El primer Seminario se organizó en el año 2002. Es decir que ya llevamos casi 25 años de realizarlo. Pero la dinámica ya existía desde antes que hubiera una Comisión Provincial del Apostolado Social (CPAS), y se trataba de los impulsos desde el Centro de Investigación y Acción Social de Centroamérica (CIASCA). El Seminario nace como un espacio de encuentro de la dimensión social de la compañía de Jesús para la reflexión sobre los temas de realidad que preocupan y sobre los que esa dimensión social tiene su misión. Es un espacio para reflexionar a profundidad y también para ir viendo qué podemos hacer en conjunto.

Esto tiene que ver también con algo muy distintivo de nuestra dimensión social en Centroamérica: siempre ha habido mucha claridad de que no es que haya un sector social con obras especializadas. Por supuesto que hay un centro social, que es el ERIC-SJ y la Radio Progreso; hay obras sociales, como el Servicio Jesuita a Migrantes, por ejemplo, pero siempre ha sido muy marcada la claridad de que lo que hay es una dimensión social en la Provincia. Es decir, todas las obras de la Compañía tienen una misión de fe y justicia. Por lo tanto, todas las obras de la Compañía, desde parroquias hasta universidades, colegios, Fe y Alegría, tienen incorporada esta misión de fe y justicia y esta dimensión social.

¿Cómo se eligen los temas que se abordan cada año en el seminario?

Fundamentalmente, nuestros criterios, nuestra guía, son varias cosas. En primer lugar, las orientaciones estratégicas del Apostolado Social. Estas siempre se construyen de manera colectiva y participativa con esta gran dimensión social de la Provincia, en la que intervienen obras de muchos sectores. En estas orientaciones estratégicas es donde se van identificando y priorizando esos aspectos de la realidad que más nos preocupan o en los que más vemos que la Compañía de Jesús puede intervenir. Por ejemplo, un modelo económico que concentra riqueza, el deterioro de la democracia, la situación de las mujeres y la injusticia de género, la importancia de fortalecer la formación ciudadana y la movilidad forzada. Son esos temas prioritarios que se identifican colectivamente. Ese es uno de los grandes insumos.

Por otro lado, por supuesto, detrás de estas orientaciones están también las Preferencias Apostólicas Universales, las PAU, y el Plan Apostólico de Provincia, porque esos son nuestros grandes insumos también para definir esas prioridades. Y una tercera fuente surge también de la escucha propia de los análisis que la Comisión de Apostolado Social realiza cada tres meses a lo interno, escuchando a las obras sociales, a los medios de comunicación de la Compañía, a los programas regionales. Por dónde están viendo que necesitamos, por dónde estamos viendo que necesitamos conocer más sobre algo, una reflexión más a profundidad sobre algo.

De ahí van surgiendo los temas. Diría yo que un poco de la escucha a las obras, de los centros, de nuestros programas, de la Escuela de Formación Política, de la Comisión de Medios de Comunicación, de la Red Jesuita con Migrantes y de las propias reuniones de las TECAS. Así se van identificando.

¿Y cómo se definen los ponentes y participantes?

Yo creo que tenemos algunos criterios… Por un lado, tienen que haber algunas ponencias iluminadoras, porque estas nos dan esa visión más general, esos marcos de interpretación que a veces nos faltan. Pero es súper importante tener también marcos desde la experiencia desde quienes están en los territorios. Ese es un criterio que nunca falta.

Otro criterio es hacer una mezcla entre las obras e incorporar a otras personas cercanas, pero que no son necesariamente de la Compañía. Otras organizaciones que son muy cercanas, que son aliadas, porque pensamos que esas organizaciones o esos actores nos nutren también mucho, para no quedarnos solo en un análisis muy interno. Suelen ser representantes de organizaciones con quienes las CPAS tienen relación.

Luego, se intenta también que, en la agenda, siempre tengamos esta parte que le solemos llamar «cosecha». Porque, imagínate, que el seminario está súper bien, aprendemos un montón… pero nos vamos del Centro Loyola y se nos olvida todo o no lo llevamos a nuestras obras, a nuestro país. Entonces, es como que no ha servido de mucho… Entonces, siempre buscamos que haya una parte más en clave de «¿con esto qué podemos hacer en cada persona, en cada obra o en cada país?»

Y una última cosa es que siempre buscamos que haya espacios de discusión y reflexión colectiva. Después de un panel, que haya un espacio para las reflexiones colectivas de todos los participantes, porque es una manera también de aprovechar el lujo que es el seminario en cuanto espacio de encuentro entre las obras de la Compañía.

Luego de esta pluralidad de voces y sectores que se encuentran para reflexionar, ¿qué esperan cosechar con la organización de este espacio? ¿Qué resultados concretos puede generar?

Primero, parto un poco de las limitaciones. Esto es un seminario; tampoco podemos pretender que haya resultados súper concretos en dos meses, sino en el proceso… Pero una de las líneas de acción está encaminada a promover la relación entre los sectores, las obras y otros colectivos: es una línea vinculada a las redes, a la intersectorialidad y la colaboración. Por lo tanto, resulta uno de los procesos de mayor articulación y mayor conocimiento entre los propios sectores de la Compañía de Jesús alrededor de esta dimensión social. Yo creo que ese es uno de los grandes objetivos del seminario: ir poco a poco promoviendo el conocerse mejor para ir viendo cómo es posible articularse más alrededor de estos temas.

Y, por otro lado, obviamente, está lo que le pueda servir a cada persona y a cada obra a la hora de profundizar en estas temáticas, aprovechar los aprendizajes de otros. Incluso hacer conexiones. Yo he visto, por ejemplo, en este encuentro cómo mucha gente hacía conexión con otros. Los chavos de las escuelas de formación política se conectaban con los chavos que estuvieron en diferentes paneles. O sea, hay también un objetivo de que le pueda enriquecer la misión de fe y justicia y esa dimensión social de las obras en sí mismas, y que puedan también incluso de ahí surgir relaciones bilaterales, también de aprendizaje.

Yo diría que son como esos dos: uno más a nivel de cada obra, que es un servicio que hacen las CPAS , y otro que es parte también de la misión de la Comisión, que es fortalecer las articulaciones y el trabajo.

¿Cómo conectan estos espacios, su organización y sus motivaciones con la misión universal de la Compañía de Jesús?

Yo creo que claramente estos espacios ayudan a concretar y a fortalecer esa articulación alrededor de esa misión de la Compañía universal que se expresa en las Preferencias Apostólicas Universales. Estos seminarios, que se nutren de estas orientaciones estratégicas, al final tocan especialmente tres de estas PAU: el caminar con los excluidos, la juventud y nuestra casa común. Aunque también yo diría que en estos seminarios hay un componente muy presente, muy enriquecedor, de espiritualidad vinculada a la misión apostólica. Creo que son una guía, al menos para el Apostolado Social, muy importantes. Y por sobre estas guías está siempre la misión de fe y justicia, propia de la Compañía de Jesús.

Este año el seminario abordó el tema de abrazar la esperanza en contextos de autoritarismos. ¿Por qué elegir este tema y abordarlo precisamente desde la esperanza, cuando los contextos que vivimos pueden llevarnos al derrotismo o la resignación?

Podríamos mencionar un poco el origen del tema y de la orientación… Es verdad que podríamos haber abarcado la democracia y el autoritarismo desde muchas perspectivas, pero este año, en una de nuestras reuniones, surge la reflexión sobre el análisis del contexto. Lo que veíamos era ¿dónde debemos situarnos como Compañía de Jesús? ¿Cuál es nuestra apuesta? ¿Qué es lo que nos desafía desde la fe y la justicia en este contexto actual? Yc, claramente, lo que salía es el ser portadores de esperanza.

En estos tiempos tan duros, con tanta incertidumbre y con unas crisis tan complejas, tan difíciles incluso de entender, esa intuición de esa luz o de esas grietas es cómo construimos y cómo somos portadores de esperanza de manera colectiva. Creo que por ahí veíamos que debíamos abordar esta temática, porque por ahí veíamos cómo actualizamos a día de hoy nuestra misión de fe y justicia ante esta realidad en concreto.