¿Qué significa celebrar 50 años de la Compañía de Jesús en Centroamérica desde la mirada de las mujeres que también hacen vida su misión? Esta reflexión recorre el camino de una semilla que comenzó a germinar en 2017 y que hoy, convertida en red, sigue creciendo entre preguntas, aprendizajes y esperanza. Así, la Red de Mujeres de Centroamérica se suma a la conmemoración de nuestro 50 aniversario desde la gratitud y la esperanza.
Como grupo de mujeres nos detenemos hoy a celebrar con corazón agradecido, los 50 años de Compañía de Jesús en Centroamérica. Lo hacemos desde quienes nos sabemos colaboradoras de la misión de Cristo; una misión que cobra sentido pleno cuando la habitamos, la pensamos y la transformamos también desde nuestra mirada femenina.
Memoria Agradecida: El suelo donde germinó la semilla
Miramos hacia atrás, concretamente al año 2017, cuando en la Comisión Provincial de Apostolado Social nació la inquietud de dialogar sobre la importancia de trazar una ruta de trabajo orientada a generar propuestas en la Compañía de Jesús en Centroamérica, que promovieran la justicia de género y fortalecieran el Sujeto Apostólico. Esa inquietud, como la semilla de mostaza, no se quedó en Centroamérica; su fuerza inspiró a la CPAL y llegó hasta la Comisión Intercontinental impulsada por el Padre General, recordándonos que lo que nace con autenticidad en lo local tiene eco global.
También de esa reunión surge la idea de realizar una encuesta a nivel regional para analizar la situación de las mujeres vinculadas a la Compañía de Jesús en Centroamérica. Las respuestas nos hablaron de que si bien la mayoría de mujeres nos sentíamos acogidas, reveló también la urgencia de mayor participación en decisiones estratégicas, el dolor de las prácticas machistas aún persistentes y el silencio que a veces normaliza la discriminación y el verticalismo en nuestras instituciones. Esta encuesta fue la excusa para empezar a generar diálogos en nuestros países, en especial Guatemala y Honduras. Recordamos con gratitud aquella primera reunión en Guatemala; llegamos con más preguntas que respuestas, sin saber bien el «cómo» ni el «hacia dónde», pero con la convicción profunda de que necesitábamos escucharnos.
Presente Vivo: La planta que crece y se cuida
Desde 2023, la Red de Mujeres en Centroamérica es una realidad viva. Hoy, esa semilla es una planta que crece poco a poco, sin aspavientos, pero firme en su propósito. Nuestro presente es un espacio de escucha, formación y reflexión que hemos decidido mantener, por ahora y con intención, como un lugar de mujeres para mujeres. Creemos que necesitamos este tiempo sagrado para fortalecernos, reflexionar antes de avanzar hacia ese diálogo conjunto con nuestros compañeros jesuitas y laicos, que nos permita superar resistencias y afianzar lazos de colaboración en la misión. Actualmente contamos con representantes de los países de la Provincia, con quienes nos reunimos cada cierto tiempo, con la intención de formar red de mujeres en cada uno de nuestros países atendiendo a los propios contextos y necesidades. También algunas de nosotras formamos parte del Grupo de Género e Igualdad impulsado por la CPAL.
Horizonte de Esperanza: Regar el futuro con la Ruah
Al asomarnos al horizonte, vemos que el desafío sigue siendo inmenso. A 30 años del Decreto 14 de la C.G. 34, sentimos que aquellos frutos que parecían tímidos están empezando a brotar. Nuestra esperanza no es simplemente «ocupar puestos» por una necesidad numérica o peor aún, replicar estructuras de poder machistas bajo liderazgos femeninos. Nuestro horizonte es la transformación del modo de ser y estar. Soñamos y trabajamos por una igualdad fundamental que sea realidad vivida en cada obra, en la Iglesia y en la sociedad. El desafío es hacer de la colaboración una práctica cotidiana donde todas y todos construyamos el Reino. Nos proyectamos como comunidades de discernimiento que dejan espacio para que sople la Ruah, la Espíritu, abriendo caminos nuevos desde lo femenino. Soñamos con una colaboración real, donde mujeres y hombres caminemos juntos en igualdad fundamental, construyendo comunidades de discernimiento donde el cuidado y la escucha sean el centro. Soñamos con que la Compañía de Jesús en Centroamérica vea que las mujeres no solo “estamos”; sino que estamos transformando, liderando y soñando nuevas formas de relacionarnos y de trabajar por una misión en donde la horizontalidad sea nuestra mayor fortaleza. Soñamos con una nueva forma de ser cuerpo, en donde todos y todas quepamos.
Seguimos en esta búsqueda, con la certeza de que, al poner la mirada en Jesús, cada caída es un aprendizaje y cada encuentro es un paso hacia un mundo más inclusivo. La planta seguirá creciendo mientras sigamos regándola con escucha, horizontalidad y el deseo profundo de ser, de verdad, compañeras y compañeros en la misión. ¡Feliz 50 aniversario!
Rosario Martínez
