El Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ) cumple 15 años de presentar el Sondeo de Opinión Pública: un documento que recoge datos e investigaciones para medir los pulsos de la sociedad hondureña. Conversamos con P. German Rosa, S.J., director del ERIC, para conocer más de esta iniciativa, qué los mueve, cómo se realiza y cuál es la importancia de seguir apostando por este ejercicio en Honduras y Centroamérica.
Este 2026, el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-SJ) en Honduras cumple 15 años de presentar el Sondeo de Opinión Pública, que busca conocer, de primera mano, las opiniones, preocupaciones y esperanzas de la población hondureña. El proyecto nació de una inquietud que comenzó a tomar forma en 2008 y que, tras el golpe de Estado de 2009, encontró en el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA de El Salvador un aliado estratégico para su puesta en marcha.
A lo largo de estos años, el sondeo se ha convertido en una herramienta para leer la realidad sociopolítica, económica y cultural de Honduras, siguiendo de cerca fenómenos como la corrupción, la violencia, la vulnerabilidad institucional, la crisis política y la defensa de los derechos humanos. En esta conversación, P. German Rosa, S.J., director del ERIC, explica cómo nació este esfuerzo, qué implica realizarlo en los distintos territorios del país, cuáles son los desafíos que enfrenta y, sobre todo, qué mantiene al ERIC comprometido con esta tarea: una opción por la fe y la justicia y una esperanza que, según sus palabras, encuentra su fuerza en «las miradas y los rostros del pueblo empobrecido y crucificado de Honduras».
¿Cómo nace el sondeo de opinión pública del ERIC?
Para hablar del sondeo de opinión pública hay que remontarse a los antecedentes históricos. Hay que volver a las fuentes, a las raíces.
El Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús tiene 46 años de existencia. En este tiempo, la producción y la reflexión han sido constantes: Son 24 años de reflexión y de publicación de la revista Envío, donde se hace análisis político, social y económico y, al mismo tiempo, se ofrece a la población y al país una reflexión crítica y propositiva sobre los temas nacionales, por ejemplo.
Honduras no tiene centros de opinión pública como existe aquí en El Salvador. Hay casas encuestadoras, probablemente, pero así como el Instituto de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) no existe. Desde el 2008, el ERIC comenzó a pensar también en la posibilidad de hacer una especie de sondeo de opinión pública inspirados en lo que hace el IUDOP, fundado por Ignacio Martín Baró hace más de 40 años.
Esta idea fue madurando, y fue en el contexto del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, en el 2009, que se vio con mayor necesidad. A partir del 2010 se inició un proceso de diálogo con la UCA para pedir el apoyo solidario a esta obra hermana de la Compañía de Jesús, una aliada estratégica que acompañó al ERIC en el proceso. Tomando los temas más importantes del país, a partir del 2010 se fue haciendo esta reflexión. Los dos primeros años fueron en presencia y con el acompañamiento del IUDOP para presentar el sondeo de opinión pública de la población hondureña. Ya en el tercer año asumió directamente la responsabilidad el ERIC.
Entonces, el sondeo de opinión pública es un ejercicio de escuchar a la población directamente en las comunidades: Se visitan 16 de los 18 departamentos del país, porque hay dos departamentos bastante difíciles de acceder: Gracias a Dios e Islas de la Bahía, que es demasiado costoso y está prácticamente fuera del territorio continental, en el Atlántico.
El sondeo se ha hecho con un esquema básico que inicialmente se diseñó y que creo que se ha mantenido durante todo este período: hacer un análisis estructural de la realidad nacional partiendo también del contexto del gobierno de turno, de la coyuntura, destacando los problemas del país y haciendo un estudio de las características de la cultura ciudadana.
Cada año se elige un tema específico. A veces ha sido el tema de los medios de comunicación y las redes sociales; otras veces ha sido el medio ambiente. Este año, por ejemplo, fue el tema de la violencia de género. Se va eligiendo un tema que pueda conocerse a profundidad con todos estos procesos técnicos de los sondeos de opinión pública para ofrecer al país la opinión de la población sobre los temas nacionales.
Hemos analizado el impacto del golpe de Estado, la sucesión de gobiernos del Partido Nacional, los procesos de vulnerabilidad institucional del Estado de derecho, la violación de los derechos humanos, la construcción de redes de corrupción, impunidad, criminalidad y narcotráfico a partir del 2010. Hemos seguido también la crisis política luego de los grandes momentos de corrupción del país. Uno de ellos fue el caso del desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social bajo el gobierno de Pepe Lobo, en el período inmediato después del golpe de Estado.
También la crisis política provocada por la red de corrupción conocida como el caso Pandora, donde estaban vinculados e implicados congresistas hondureños y partidos políticos que habían destinado más de 200 millones de lempiras para la emergencia de las comunidades del corredor de crisis alimentaria del país y cuyos fondos fueron desviados con fines políticos y para cuentas particulares.
También el seguimiento de toda la crisis por la reelección ilegítima de Juan Orlando Hernández, que está prohibida por la Constitución de la República. Luego su caída, el surgimiento del gobierno alternativo y la nueva propuesta con la primera presidenta del país, Xiomara Castro. Y, posteriormente, el retorno del Partido Nacional, que había sido cuestionado precisamente por estos casos de corrupción, impunidad, criminalidad y narcotráfico.
Entonces, esto es memoria histórica. Al mismo tiempo ha sido un proceso en el que se ha ido dando a conocer la opinión pública sobre todos los momentos fundantes de la historia política del presente siglo. Yo creo que es un ejercicio muy importante porque aporta grandes fuentes de expectativas, opiniones e información que, si se sabe escuchar a la población hondureña, pueden ocurrir cambios importantes y estructurales en el país.
¿Cómo se realiza el sondeo? ¿Cuál es el proceso detrás de la publicación del boletín?
Normalmente, siempre se hace un diseño de la investigación o del sondeo de opinión pública. Se hace un estudio cartográfico para la selección de la muestra. Luego de todo este proceso tienen que seguirse las indicaciones pertinentes según los estándares de los sondeos de opinión pública que son admitidos en las ciencias sociales y por los académicos a nivel internacional. Se realiza el proceso de visiteo y el trabajo de campo, la recolección de toda la información y de los datos, el procesamiento de este levantamiento de datos y de esta información.
Luego viene el análisis de toda esta opinión pública que aparece reflejada en las características del sondeo y, después, el proceso de dar a conocer a todo el país los resultados del sondeo de opinión pública. Es un proceso fundado en toda la experiencia de estos 15 años y, al mismo tiempo, está en consonancia con todas las exigencias y condiciones establecidas por los sondeos de opinión pública con estándares de carácter internacional.
¿Cuántas personas están detrás de cada publicación?
Es un equipo bastante amplio, porque no solo están quienes se dedican a pensar y hacer el diseño del anteproyecto para el sondeo de opinión pública y de la muestra, sino también los encuestadores que tienen que visitar las comunidades. Solo los encuestadores suman más de 50 personas, porque Honduras es un país de 112 mil kilómetros cuadrados: ya te imaginas un poco las distancias y, al mismo tiempo, lo que significa logísticamente mover encuestadores por distintos puntos cardinales del país. No siempre son favorables las condiciones geográficas o las condiciones de movilidad para llegar a las comunidades más inhóspitas y más distantes. Podemos hablar de un mínimo de 60 personas que están implicadas en todo este proceso: desde la preparación, el ejercicio del trabajo de campo, luego el análisis y finalmente la publicación del sondeo.
¿Qué otros retos existen detrás de la publicación del sondeo? ¿Ha habido alguna publicación que les haya traído consecuencias negativas?
Obviamente, la recepción de este sondeo de opinión pública no es igual en todos los sectores sociales. Por una parte, hay grupos que desde el comienzo intentan criticar, rechazar y, al mismo tiempo, desprestigiar el estudio o el sondeo de opinión pública, porque también les pisa los callos.
Pero lo que sale en el Sondeo está bien pensado, diseñado y ejecutado, con todos los filtros antisesgos para dar a conocer con objetividad y transparencia la opinión del pueblo hondureño. Esto inspira mucha confianza en las personas que conocen de los sondeos de opinión pública y que conocen al ERIC. Al final se convierte en una fuente fundamental para poder hacer análisis y conocer los temas particulares y específicos que se estudian en el sondeo de opinión pública.
Este grupo que intenta denigrar, rechazar o desprestigiar tiene, obviamente, intereses políticos bien definidos y también situaciones históricas muy cuestionables en el país.
Por otra parte, hay gente que pretende ignorarlo. Precisamente es un mecanismo de defensa porque se sienten amenazados o señalados. Sienten que la manera de no darle importancia y de no difundir esta información les protege y, al mismo tiempo, se defienden de lo que pueda señalarse en el sondeo de opinión pública.
Pero hay otros sectores sociales que lo aceptan de manera positiva porque sienten que es uno de los pocos estudios de la realidad nacional y de la opinión pública que son fiables, confiables y creíbles, y que tienen autoridad dentro y fuera del país, tanto a nivel nacional como internacional.
Por otro lado, la presencia de la Compañía de Jesús le da también un sello de garantía. La presencia indirecta de las universidades de la Compañía, como la UCA y el IUDOP, también le da un gran respaldo institucional y un sello de garantía al proceso que se ha seguido y a los resultados del sondeo de opinión pública.
Entonces, no es que sea aceptado universalmente, pero mayoritariamente pienso que es aceptado, respetado y, al mismo tiempo, esperado. Esto porque esta fuente de información llega a los sectores sociales populares, a las organizaciones sociales populares, a la sociedad civil, al gobierno y al Estado, a los partidos políticos, a las personas que no nos quieren y al mismo tiempo nos temen o de alguna forma nos desprestigian. También llega a las instituciones de carácter internacional: la OEA, la ONU y el cuerpo diplomático que está presente en Honduras.
Es una fuente de información fiable, creíble y confiable que están esperando anualmente y cada año va teniendo mayor autoridad. Al mismo tiempo va adquiriendo mayor solidez y vamos mejorando año con año todos los procesos, en la medida de lo posible, actualizándonos en la preparación, realización y publicación del sondeo de opinión pública.
¿Qué mueve al ERIC a seguir publicando y trabajando año con año para realizar este sondeo, a pesar de estos retos?
Yo creo que de fondo está una inspiración profundamente ética y cristiana. El ERIC tiene un equipo de personas que creen realmente y están comprometidas con la fe y la justicia, que es la opción fundamental y la actualización del carisma de la Compañía de Jesús a partir del Concilio Vaticano II y de la Congregación General 32. Nuestro carisma realmente se expresa como militar bajo el estandarte de la cruz en la defensa de la fe y la promoción de la justicia.
Hay una inspiración profunda y una raíz profunda de compromiso social, ético, político y cristiano en el equipo para realizar este tipo de trabajo, por los riesgos que también supone.
Por otra parte, también existe la convicción de que el deseo de incidencia social y política en el país busca que se toquen las raíces estructurales de los problemas que denuncia la población. Los problemas de la pobreza, la crisis económica, el desempleo, la violencia, las causas de la conflictividad y la polarización que existe en el país, así como la violación de los derechos humanos.
Entonces, el equipo está comprometido con esta opción de la fe y la justicia. Se aplica en los territorios, en el acompañamiento a las comunidades que se visitan, pero también se ofrece una reflexión crítica y propositiva con todas las herramientas que nos permiten las ciencias sociales, los estudios de opinión pública y las ciencias políticas.
Toda esta experiencia uno la puede sentir y vivir cuando participa en estos procesos. Conoce la calidad, la altura y el compromiso del equipo para llevar adelante todo este camino y este largo recorrido que se tiene que hacer para llegar a publicar un sondeo de opinión pública.
Además de lo costoso que esto significa económica y financieramente, también es costoso en horas de trabajo, investigación, análisis y estudio de la realidad para poder ofrecer este sondeo de opinión pública al país.
Para cerrar, ¿qué esperanza tienen ustedes hacia el futuro?
A propósito de esto, tradicionalmente se hace una pregunta a la población: cuando piensa en el futuro del país, ¿Qué es lo primero que siente: miedo o esperanza? Este año el 58.6 % expresó que siente esperanza; el 36.7 % expresó que siente miedo y un 4.7 % dijo que ni uno ni lo otro.
¿Qué quiero decir con esto? Somos un equipo que está realmente comprometido con la esperanza. Esta esperanza nace precisamente de las raíces de nuestro equipo, que está plantado en las comunidades y en los territorios; que está plantado en los sectores más vulnerables; que está plantado en las comunidades que defienden la casa común y los derechos de los territorios ancestrales de las etnias, que están cada vez más amenazadas por las expropiaciones, los megaproyectos, la minería, los proyectos extractivistas y los latifundios.
Yo creo que hay allí una gran fuente de esperanza al estar caminando con nuestra gente. Nos comprometemos cada vez más a estar insertos en estas comunidades y en estos territorios para buscar soluciones a esta injusticia de la cual están siendo víctimas. Entonces hay todo un camino por recorrer y, al mismo tiempo, un combustible que mantiene la antorcha encendida: las miradas y los rostros del pueblo empobrecido y crucificado de Honduras.
