Con una Eucaristía y una jornada cultural, jesuitas, laicas y laicos de las obras de la Compañía de Jesús en Honduras conmemoraron ocho décadas de servicio en el país centroamericano. En un clima de fraternidad y alegría, las comunidades celebraron la huella de la Compañía en los territorios: viva hoy en la misión que día con día renueva el compromiso de seguir sirviendo ahí donde más se necesita.
El Progreso, Yoro. En el marco de la conmemoración de los 80 años de presencia de la Compañía de Jesús en Honduras, jesuitas, colaboradores y laicos y laicas representantes de las obras jesuitas del país se reunieron para participar en una jornada de oración, convivencia y expresiones artísticas que celebró el camino recorrido y fortaleció los vínculos de la misión compartida.

La celebración se realizó en el marco de la solemnidad de San Ignacio de Loyola. La eucaristía fue presidida por el P. Jesús Sariego, SJ, párroco de la parroquia San Ignacio, mientras que la homilía estuvo a cargo del P. Ismael Moreno, SJ (Padre Melo).
Durante su reflexión, el P. Moreno invitó a contemplar estos ochenta años desde la acción de Dios en la historia y desde el compromiso de la Compañía de Jesús con el pueblo hondureño: «Celebramos una historia de encarnación, de búsqueda, de entrega, de límites y también de gracia. Celebramos una presencia apostólica que, en medio de luces y sombras, ha querido caminar con este pueblo hondureño, especialmente con sus pobres, sus olvidados y sus crucificados», dijo P. Melo.
Durante la celebración se hizo memoria de la llegada de los primeros jesuitas a Honduras en 1946 y del camino recorrido desde entonces. Uno de los momentos más significativos fue el ofertorio, durante el cual las distintas obras presentaron símbolos representativos de su identidad y de su servicio apostólico. El gesto expresó la diversidad de carismas y apostolados que, desde hace ocho décadas, forman parte de la misión de la Compañía de Jesús en Honduras.
La jornada continuó con un encuentro artístico-cultural en el que participaron Fe y Alegría; ERIC-Radio Progreso; la parroquia San Ignacio; la parroquia San Isidro Labrador; la parroquia Santiago Apóstol; el Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER); la Institución Educacional Yoreña (IEY); el Centro de Espiritualidad Ignaciana (CEI) y Teatro La Fragua. A través de la música, la poesía, el teatro y los testimonios, las obras compartieron la manera en que la presencia de la Compañía de Jesús ha acompañado la vida de sus comunidades y fortalecido su servicio durante estas ocho décadas.
En las palabras de agradecimiento con las que concluyó la actividad, se recordó que esta historia ha sido posible gracias al servicio de generaciones de jesuitas, colaboradores, laicas y laicos comprometidos, así como de comunidades que han compartido una misma misión en los ámbitos de la educación, la pastoral, la comunicación, la investigación, la defensa de los derechos humanos y el trabajo comunitario.
Asimismo, se renovó el compromiso de continuar sirviendo «con los demás y para los demás», inspirados en el espíritu ignaciano de «en todo amar y servir».

*Imágenes: Cortesía Radio Progreso
