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El Colegio Externado de San José conmemora 105 años de fundación historia, crecimiento y compromiso con la formación de personas para los demás en El Salvador. Aylín Pineda y Fabio Trujillo, dos estudiantes de bachillerato del colegio, nos invitan a mirar el camino recorrido —marcado por la resiliencia, el servicio y la justicia— y a renovar, con esperanza, la misión en este aniversario.

Celebrar 105 años no es simplemente contar el paso del tiempo, es reconocer el latido de una institución que nació el 1 de febrero de 1921 con apenas 56 estudiantes y un sueño audaz. En el Externado de San José, hemos caminado desde aquel «caserón verde» junto a la Iglesia San José, hasta convertirnos en un referente de conciencia crítica y servicio en El Salvador. Nuestra misión, inspirada en la espiritualidad ignaciana, ha sido siempre clara: formar personas para los demás, capaces de dejar una huella de justicia allí donde estén.


A lo largo de más de un siglo, hemos aprendido que la educación es la herramienta más poderosa para transformar la realidad. Desde hitos como la creación de la Capilla San Ignacio de Loyola en los años sesenta, hasta la apertura a la coeducación, el Colegio ha sabido leer los signos de los tiempos. Nuestra historia está escrita con la tinta de la resiliencia, como cuando reconstruimos la esperanza tras el terremoto de 1986, reafirmando que el colegio no son sus muros, sino su gente. Ser «Externadista» es llevar el sello de una excelencia que no se mide por el éxito personal, sino por la capacidad de servir al bien común y defender la dignidad humana.


En sintonía con las Preferencias Apostólicas Universales (PAU), nuestra vocación de servicio abraza con urgencia el Cuidado de la Casa Común. No entendemos la justicia sin la de nuestra casa. En nuestras instalaciones, que son un verdadero pulmón verde con sus jardines, enseñamos a través de la contemplación y la acción directa.

Promovemos una conciencia integral que reconoce la interdependencia entre la humanidad y la creación, buscamos que la sostenibilidad sea un estilo de vida. Queremos que cada estudiante reduzca su huella ecológica y amplíe su huella de solidaridad, protegiendo nuestros recursos naturales para las futuras generaciones.

Por eso, cuando hoy nos vestimos de verde perico, no lo hacemos por simple tradición. Lo hacemos porque el verde representa la vida que defendemos, la esperanza que sembramos y el futuro que estamos construyendo. Es el color de un pasado que honramos y de un mañana que nos pertenece a todos.

En estos 105 años, reafirmamos que el amor se pone más en las obras que en las palabras. Seguimos adelante, amando y sirviendo, siendo luz y conciencia para un El Salvador que necesita hombres y mujeres íntegros, conscientes, competentes y profundamente compasivos. ¡Viva el Externado de San José!, ¡celebremos juntos esta GRAN HISTORIA!

Por: Aylín Pineda y Fabio Trujillo
Estudiantes de Bachillerato ESJ