Con gratitud y esperanza, este 2026 celebramos los 50 años de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús. En este mensaje, el P. José Domingo Cuesta, S.J., saluda a la familia ignaciana centroamericana y nos anima a vivir juntos este tiempo como comunidad, renovando el servicio y la esperanza.
El 5 de agosto de 1976, por decreto de P. Pedro Arrupe, S.J., Centroamérica pasó a ser Provincia de la Compañía de Jesús. En 2026, entonces, celebramos 50 años de fundación. Este aniversario es una oportunidad de reflexión para recoger una memoria agradecida del camino vivido, los rostros que lo han conformado, los sueños, desafíos y esperanzas del territorio centroamericano y su misión apostólica.
P. José Domingo Cuesta, S.J., Provincial, comparte un saludo a la familia ignaciana centroamericana y nos anima a vivir juntos este tiempo como comunidad, renovando el servicio y la esperanza.
Un saludo de alegría y esperanza en el Señor.
El 5 de agosto de 1976, Centroamérica fue instituida como una Provincia de la Compañía de Jesús y el P. César Jerez asumió como Provincial.
En aquella ocasión, el Pedro Arrupe, durante su visita a Guatemala, expresó su confianza en los jesuitas de la región. Nos dijo que la creación de la Provincia era la mejor prueba de esa confianza y un nuevo desafío a su espíritu apostólico y creativo.
Al acercarnos a la conmemoración de los 50 años de la Provincia, queremos dejarnos abrazar por la alegría y por la memoria agradecida.
Antes de ser Provincia, los jesuitas ya habían caminado estas tierras en distintos periodos de la historia, acompañando y aprendiendo de la profundidad de nuestros pueblos. Sin embargo, aquel 5 de agosto de 1976, se abrió un capítulo nuevo: el nacimiento de una Provincia enraizada en Centroamérica, con sus luchas, sus esperanzas y su diversidad.
Hoy, reconocemos la presencia fiel de Dios en este recorrido. Su cercanía discreta y constante ha sostenido nuestra misión, nuestras obras y nuestras comunidades, sobre todo en tiempos difíciles y complejos.
El Evangelio también ilumina este camino cuando Jesús nos dice: “El Reino de Dios es como la semilla que germina y crece sin que él sepa cómo” (Mc. 4,26–27).
Así ha crecido nuestra misión en Centroamérica: a veces en silencio, a veces en lo pequeño, muchas veces en lo frágil… pero siempre animada por el Espíritu, sostenida por la fe y fecundada por el testimonio de nuestros mártires y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad.
Al mirar lo vivido, brota de modo natural la dinámica del corazón ignaciano:
conocimiento interno de tanto bien recibido, para que todos y todas, enteramente reconociendo, podamos en todo amar y servir … (E.E 234–237).
Que este jubileo reavive en toda la familia ignaciana la disponibilidad interior para seguir construyendo el Reino donde es más urgente, con hondura espiritual, creatividad y esperanza.
A quienes han acompañado este camino: Muchas gracias.
Felices 50 años, querida Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús.
Que esta celebración renueve nuestra fe, nuestra fraternidad y el fuego de la misión, para la mayor gloria de Dios.
P. José Domingo Cuesta, S.J.
