A 73 años de su fundación, el Liceo Javier conmemora la trayectoria que inició con el sueño del P. Jorge Toruño, S.J., en 1952 y que hoy le consolida como una misión de educación integral e identidad ignaciana en Guatemala. Aquel sueño continúa acompañando generaciones y formando personas comprometidas con la fe y la justicia.
El Liceo Javier surgió hace poco más de siete décadas de un sueño de P. Jorge Toruño Lizarralde, S.J., quien, luego de varios años de formación en el extranjero, conoció y experimentó de primera mano la educación ignaciana. Así, en 1950, cuando llegó a Guatemala, P. Toruño llevaba en su corazón la idea de fundar un colegio que replicara sus experiencias en este territorio centroamericano.
La situación social del país en aquel período parecía, sin embargo, poco favorecedora para materializar su visión. En 1952, con apoyo de la entonces directora del Liceo Francés Doña Irene de Peyré, nacía el Liceo Francés, sección de varones, para su inscripción oficial en Guatemala. Ya establecido, más tarde, el Liceo Francés adoptaría el nombre de Liceo Javier, en conmemoración del 4° Centenario de la muerte de San Francisco Javier en el año de 1552.
Hoy, en 2025, el Liceo Javier celebra 73 años de acompañar a generaciones desde la educación integral y la identidad ignaciana. Durante estas siete décadas de servicio, Liceo Javier ha visto cambios, retos y esperanzas que han moldeado el camino que continúa firme, con la mirada puesta en el futuro.
Fieles a su misión de formar personas comprometidas con la fe y la justicias para la transformación social y el mejor servicio a los demás, el Liceo Javier se caracteriza por generar y promover espacios y experiencias que motivan a las y los estudiantes a mirar y comprometerse con la realidad de Guatemala. Así, la comunidad educativa participa de forma activa en el Programa de Servicio Solidario y Ecológico, una experiencia de encuentro compasivo y crítico con la realidad desde la perspectiva de cuidado de la Casa Común, que se desarrolla desde hace más de 20 años.
Otra iniciativa de compromiso es la participación activa en la iniciativa TECHO, en la que estudiantes organizan colectas de recursos para la construcción de viviendas dignas para personas en situación de vulnerabilidad. Esto promueve valores de solidaridad y responsabilidad social, y marca, además, una diferencia tangible en la vida de muchas familias guatemaltecas en situaciones vulnerables.
El sueño que comenzó en 1952 con 125 niños es hoy, siete décadas después, un faro de misión educadora en Guatemala. La misión es posible gracias al compromiso de laicos, laicas, jesuitas y una comunidad educativa valiosa y diversa, además del apoyo de las redes nacionales e internacionales que, en conjunto, enriquecen la formación y el acompañamiento educativo y pastoral. Gracias a quienes siguen haciendo posible este sueño: ¡Feliz aniversario, Liceo Javier!
*Imagen de cabecera: cortesía Liceo Javier
