Desde hace nueve años, la Caravana por la Hospitalidad, en conjunto con la Red Jesuita con Migrantes, busca difundir la cultura de acogida y encuentro hacia las personas migrantes, refugiadas o desplazadas. Bajo el lema «La esperanza es el camino», la caravana propone una esperanza activa que actúe como faro vivo en contextos de hostilidad.
La «Caravana por la Hospitalidad», recorrido continental que busca promover una cultura de acogida con las personas migrantes y refugiadas, visitó recientemente Centroamérica. En El Salvador, la Caravana presentó a la comunidad educativa de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) un espacio de arte, fraternidad y encuentro para, a través de la música, reflexionar sobre la importancia de difundir la cultura de la hospitalidad en las sociedades latinoamericanas, especialmente hacia las personas migrantes, refugiadas o desplazadas. Visitó, también, comunidades al norte del país.
En el contexto de esta visita, Natalia Salazar y Luis Fernando Gómez, de la Dimensión Hospitalidad de la Red Jesuita con Migrantes, explicaron que esta iniciativa surgió en 2016 en la Universidad Católica de El Táchira, en la frontera entre Colombia y Venezuela, como una «manifestación de cultura y arte» para acompañar momentos de tensión por los flujos de personas en condición de movilidad en dicho espacio.
La idea, después, tomó un carácter más itinerante: «Visitamos distintos espacios del continente, aprovechando nuestras habilidades artísticas para, a través del arte, sensibilizar y abrir espacios de reflexión en torno a la hospitalidad con las personas migrantes y refugiadas», explicó Gómez.
Con el lema «La esperanza es el camino», que tiene su origen en España, la Caravana busca, en palabras de Natalia Salazar, mantener la esperanza como un faro, especialmente en contextos de hostilidad para con personas en condición de movilidad.
«En el año 2016, cuando empezó esta caravana, quizá no esperábamos que fuese tan necesaria para el continente», reflexiona Gómez. Y es que en el recorrido desde Uruguay hasta Estados Unidos, quienes conforman la Caravana se han encontrado con personas de distintas nacionalidades y contextos en condición de movilidad. De aquí que el concepto de esperanza, explica Gómez, no se entienda como algo pasivo: «No es sentarse a esperar, es una esperanza activa, que permita que la vida continúe en las familias».
Salazar explicó que desde la diversidad de cuerpos apostólicos que conviven en la Red Jesuita con Migrantes, es decir, universidades, centros sociales, Fe y Alegría, colegios, oficinas de atención directa, parroquias, voluntarios, entre otros, es posible conocer distintas dimensiones de la hospitalidad. Esta diversidad se traduce en una oportunidad: con una presencia tan rica y diversa, es posible apreciar distintos momentos, retos y oportunidades de las personas migrantes.
En este sentido, Norma Hernández, coordinadora de la Red Jesuita con Migrantes en Centroamérica, explicó que la Caravana busca promover la hospitalidad como un «horizonte común» y como un «camino a la reconciliación» en su recorrido continental.
La Dimensión de Hospitalidad es consciente de la complejidad de los contextos actuales y de la escalada de hostilidad con las personas migrantes y refugiadas no solo en la región o el continente, sino en el mundo entero. De ahí que este tipo de espacios se vuelvan cada vez más urgentes: «Sabemos que la hostilidad, la mala noticia, resuena más. Pero la buena nueva, lo que nosotros anunciamos, está presente en los territorios, en las comunidades de acogida: ahí la gente encuentra la humanidad», dice Natalia Salazar.
En su paso por el territorio centroamericano, la Caravana ha encontrado gestos concretos de hospitalidad que van más allá de las palabras, explicaron Natalia Salazar y Luis Gómez. Desde la acogida de estudiantes y comunidad educativa en la presentación artística que tuvo lugar en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), pasando por el encuentro con comunidades al norte del país centroamericano, hasta las reflexiones y compromisos concretos fruto de la Asamblea Continental de la Red Jesuita con Migrantes que se celebró en Guatemala entre el 20 y el 24 de octubre: «Son gestos de humanidad, de la buena nueva que está ahí. La esperanza no es quedarse quietos, es seguir avanzando», dice Salazar.
*Esta nota se realizó con aportes de Radio YSUCA.
*Imagen de cabecera: Cortesía Pastoral UCA.
