En la costa norte de Honduras, Fe y Alegría acompaña a comunidades garífunas en el camino de rescate y preservación de su identidad cultural. Desde la educación popular, docentes, familias y líderes locales se unen para que niñas, niños y jóvenes redescubran su lengua, tradiciones y saberes ancestrales como fuente de identidad y esperanza para el futuro.
Desde el enfoque de la educación popular para un futuro esperanzador y liberador, Fe y Alegría Honduras acompaña a comunidades del pueblo garífuna en el país centroamericano. Este acompañamiento parte, de acuerdo con la organización, desde la realidad socio cultural de estas comunidades para generar diálogos, reflexiones y acciones conjuntas encaminados a fortalecer y recuperar identidad del pueblo Garífuna, especialmente a la niñez y la juventud.
Yuri Aranda, acompañante técnica de educación popular y promoción social, señala que este último grupo especialmente se enfrenta a la pérdida de su identidad en la actualidad: «poco a poco, en un mundo globalizado y pluricultural, se desvanecen en ellos sus rasgos identitarios», explica. De allí que Fe y Alegría, en su misión de educar para liberar, busca rescatar esta identidad desde «la recuperación de la lengua materna, el aprender a vivir y convivir en diálogo permanente con otras culturas sin dejar de ser y existir», dice.
Acompañar a estos pueblos implica, en palabras de Aranda, «estar abiertos a escuchar y aprender desde sus saberes ancestrales, a ser acompañantes y mediadores que promueven el diálogo entre comités escolares, familias y fuerzas vivas de la comunidad para que sean partícipes activos y protagonistas».

Uno de los ejes de trabajo de este acompañamiento son las jornadas de trabajo con los comités escolares. En octubre, Fe y Alegría desarrolló una sobre saberes ancestrales para la construcción conjunta de una propuesta de actividades para el próximo año. El objetivo central es dialogar sobre la aplicabilidad de estos saberes en el proceso de enseñanza y aprendizaje para el fortalecimiento cultural desde un enfoque integral.
«Lo primero», explica Aranda, «es conseguir que la escuela abra paso a la comunidad y que salga a ella con la disponibilidad de aprender sobre los saberes ancestrales». Con esta disponibilidad y apertura, las y los docentes pueden comprender entonces que también la señora que hace el pan de coco, el señor que practica la pesca artesanal, el joven que ejecuta tambor y baila, son educadoras y educadores: «Se trata de reconocer que el docente es el profesional que se forma para enseñar, y que el saber ancestral lo tiene el pueblo y es allí donde se hace necesarios espacios de diálogo y definición de acciones concretas entre la escuela y la comunidad». señala.

De acuerdo con Aranda, los niños, niñas, jóvenes y docentes que Fe y Alegría Honduras acompaña actualmente pertenecen a las comunidades Garífunas de San Juan, Triunfo de la Cruz, Tornabé, Río Tinto, La Ensenada y Barra Vieja del municipio de Tela, Atlántida. La cantidad de NNA oscila entre 672, mientras que los docentes son 62.
La motivación para este acompañamiento surge del evidente deseo de las comunidades por reconstruir la esperanza para las generaciones que vienen después de ellos, su compromiso por su gente, su territorio y su identidad, que apuestan al rescate de su lengua materna y extender su historia como pueblo Garífuna en el mundo global actual. Con esta iniciativa, Fe y Alegría en Honduras apuesta por el enriquecimiento y rescate cultural desde el diálogo y la acción educadora para construir una esperanza que no deje fuera a nadie en los territorios.
*Imágenes: Cortesía Fe y Alegría Honduras
