Centro Loyola, en El Salvador, propone un ejercicio profundo de introspección desde un abordaje psicoespiritual para profundizar en las heridas de la infancia. Esta iniciativa es posible en el taller «Conociendo las heridas de mi infancia» que acompaña el Área Humano Espiritual del Centro. P. Carlos Manuel Álvarez, S.J., director, explica más sobre este abordaje.
El taller «Conociendo las heridas de mi infancia» propone un ejercicio de introspección en torno a las heridas de la infancia. La premisa del taller es brindar herramientas y acompañamiento para comprenderlas y sanarlas y transformar así el bienestar de las y los participantes.
«Cuando no existía la psicología como término, San Ignacio de Loyola ya hablaba de una experiencia de conocer la parte herida para conocerla y vivir una vida más sana», explicó P. Carlos Manuel Álvarez, S.J., director de Centro Loyola en El Salvador, refiriéndose a la metodología del taller. «Implica una introspección profunda. San Ignacio, en términos de su época, habla sobre mirar en el interior para sanar en un encuentro con Dios desde las realidades personales».

De acuerdo con P. Carlos Manuel, empezar un proceso de sanación supone, primero, identificar y nombrar estas heridas. «Nosotros recomendamos que se haga desde un abordaje psicoespiritual: conocer la parte psicológica pero conocer, también, la acción del Mal Espíritu, como le llama San Ignacio, para ver cómo actúa en mi vida. De esa forma, identificando y viendo las heridas, podemos sanarlas».
Desde una perspectiva psicológica, los comportamientos actuales de una persona pueden estar intrínsecamente relacionados con raíces en las experiencias de la niñez. En este sentido, el taller está dirigido a todas las personas que, desde la capacidad y la apertura, busquen trabajar en estas heridas. El objetivo es darle continuidad a la sanación desde el enfoque de la salud mental.

El taller cuenta con una parte teórica breve seguida de una experiencia en clave lúdica: ejercicios personales para luego compartir, desde la disposición y la apertura, con el resto de participantes. Esto en un ambiente de acompañamiento, libre de presión, que recibe a personas de todas las confesiones religiosas.
A través de estas iniciativas, Centro Loyola apuesta por un ejercicio de espiritualidad cercano y diverso que, de la mano de otras disciplinas, busca el bienestar de quienes se acercan en la disposición de descubrirse interiormente. Con el horizonte de Mostrar el camino hacia Dios, Centro Loyola ofrece un acompañamiento novedoso, urgente y adaptado a las necesidades de nuestros tiempos.

