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El encuentro de obras jesuitas en Honduras reunió en Yoro a 40 representantes que, durante tres días, compartieron reflexiones sobre la misión, la realidad sociopolítica del país y el cuidado en entornos libres de abusos para seguir sirviendo desde los distintos apostolados al país centroamericano.

 

Jesuitas, laicas y laicos de las obras de la Compañía de Jesús en Honduras participaron en un espacio de reflexión y diálogo entre el 18 y el 20 de agosto. Las y los asistentes, representantes de las obras en el territorio, se reunieron en Yoro para este encuentro, que se celebra dos veces al año de forma presencial, y que tiene por objetivo dialogar sobre la misión, participar activamente en momentos de formación y compartir en comunidad desde la diversidad del apostolado de cada una de las obras presentes.

Las y los asistentes sumaron un total de 40 provenientes de todas las obras de la Compañía y otras asociadas a esta en el territorio hondureño. Participaron así representantes de Radio Progreso, el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC SJ), el Centro de Espiritualidad Ignaciana Arena Blanca, Teatro La Fragua, la Escuela Bilingüe e Instituto San José, Fe y Alegría, el Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER), la Oficina de Institución Educacional Yoreña y las parroquias San Isidro Labrador, San Ignacio de Loyola y Santiago Apóstol.

El espacio incluyó reflexiones actuales en torno a la realidad sociopolítica hondureña que empapa el trabajo en misión de las obras en sus territorios: las y los asistentes socializaron el último sondeo de opinión publicado por el ERIC, además de discutir los avances en la investigación por el asesinato del ambientalista Juan López. Además de esto, el encuentro también contó con la reflexión en torno a los entornos libres de abuso de parte de las y los delegados de Salvaguarda de cada una de las obras.

Estos momentos de encuentro funcionan como verdaderos espacios de comunión para fortalecer la misión compartida. Al abrirse al intercambio de experiencias y miradas diversas, se construyen lazos de fraternidad que sostienen y animan la esperanza para mantener vivo el horizonte de la construcción del Reino de Dios, uniendo esfuerzos, talentos y corazones para seguir respondiendo, desde Honduras, a los desafíos de nuestro tiempo.