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Cada 25 de julio, la Iglesia recuerda la figura de Santiago Apóstol, uno de los más cercanos a Jesús y modelo de entrega al Evangelio. En Honduras, su memoria resuena con fuerza en Yoro, donde la parroquia que lleva su nombre, encargada a la Compañía de Jesús, sigue escribiendo una historia viva de fe, compromiso y misión. 

 

Los 25 de julio, la Iglesia celebra la fiesta de Santiago Apóstol, conocido, también, como Santiago, el mayor, Santiago el de Zebedeo. A Santiago, uno de los doce apóstoles de Jesús, se le recuerda de forma particular entre las comunidades cristianas por su entrega a la Evangelización y al proyecto de construcción del Reino desde los tiempos antiguos de Jesucristo. Se le recuerda, también, como uno de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y Pedro.

Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: «Desde ahora seréis pescadores de hombres», dejó sus redes, a su familia y su vida pesquera para colaborar de cerca con Jesucristo en su apostolado.  Después de su muerte, antiguas tradiciones indican que Santiago alcanzó a llegar a las tierras que hoy se conocen como España para evangelizar. El apóstol Santiago ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia por su virtud y entrega al Evangelio.

En Centroamérica, precisamente en Yoro, Honduras, Santiago Apóstol funge como santo patrón de una de las parroquias encomendadas a la Compañía de Jesús en el país centroamericano: la Parroquia Santiago Apóstol de esta localidad. La parroquia atiende, de acuerdo con información estadística de la Curia Provincial, a más de 170 aldeas de la zona de Yoro. La vida parroquial, además de las actividades litúrgicas más comunes, incluye grupos juveniles y Comunidades Eclesiales de Base (CEB).

 

A través de la Parroquia Santiago Apóstol es posible hacer un repaso por la historia de la Compañía de Jesús en Centroamérica, precisamente en Honduras: de acuerdo con el documento «Historia de los jesuitas en Honduras», de Francisco Javier Hogan, S.J., la presencia de los jesuitas en Santiago Apóstol, que por aquel entonces solo se conocía como «Parroquia de Yoro», data desde finales de la década de los 40, cuando Honduras aún pertenecía a la Provincia de Missouri, de los Estados Unidos de América.

De acuerdo con este documento, en 1945, los jesuitas de aquella Provincia solicitaban voluntarios para la nueva misión en Yoro. Así, el primer jesuita misionero, P. James O’Neill, S.J., llegó en 1946 a tierras hondureñas. La primera parroquia atendida por la Compañía en esta misión fue El Progreso. A Santiago Apóstol, la Compañía llegó en 1949 con P. Juan Murphy, S.J., y otro compañero cuyo nombre no se menciona en el documento, únicamente el apellido: Smith. Desde la primera llegada de los jesuitas, la parroquia empezó a caminar en la dirección de la renovación y del trabajo pastoral. El que más resalta el documento es el apostolado de la educación. Así, a finales de los 50, P. Carlos Prendergast, S.J., echó a andar el proyecto del Instituto Santiago, por ejemplo.

El trabajo de los jesuitas también se extendió al apoyo cooperativo a pequeños productores de café de la región desde la Cooperativa de café CASIL. Asimismo, apoyaron la educación a través de las Escuelas Radiofónicas, iniciativas por las que muchas personas aprendieron a leer y escribir. Este legado continúa vivo hasta el día de hoy: de acuerdo con las estadísticas de la Provincia, en Yoro existen más de 700 alumnos y alumnas del programa Maestro en Casa del Instituto Hondureño de Educación Radiofónica (IHER) que colabora de cerca con algunas obras de la Compañía de Jesús en el país centroamericano.

Hasta hoy, la Parroquia Santiago Apóstol continúa siendo un ejemplo de comunidad, encuentro, entrega y trabajo por la Evangelización y construcción del Reino en sintonía con la visión de los primeros jesuitas que la recibieron. Este espíritu también camina de la mano con la imagen y el testimonio del santo patrón Santiago Apóstol. Hoy, en su fiesta, celebramos no solo al santo, sino también a la comunidad, como en Yoro, Honduras, que continúa su legado más fuerte que nunca.