En preparación a la fiesta de nuestro fundador, San Ignacio de Loyola, queremos encomendar, desde su espíritu peregrino, a quienes en nuestro territorio centroamericano migran por distintas causas. Porque caminar, migrar, moverse, no es solo un acto físico; es un derecho humano y un lugar donde Dios habla.
Invocación inicial: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Reflexión: Ignacio Migrante
Ignacio dejó su tierra, su apellido, sus seguridades. Pasó por Montserrat, Manresa, Tierra Santa, París, Roma. Fue rechazado, incomprendido, expulsado.
Y en todo eso, descubrió que Dios habita también en el desarraigo, y que el camino es lugar sagrado de encuentro.
Meditación desde la realidad centroamericana
Centroamérica es tierra herida. Miles huyen del hambre, de la violencia, del olvido. Otros son forzados a volver. Y muchos cruzan nuestras tierras con los pies cansados y el corazón en vilo ¿Quién sostiene a tanto caminante roto?
Oración personal y comunitaria
Hay quienes migran por sobrevivir, otros por mejorar, algunos para encontrarse. Pero a veces, se pierde más de lo que se gana. Dejamos afectos, lengua, raíces, por promesas que no siempre se cumplen. ¿Y si el verdadero extravío fuera haber dejado de ver el valor de lo que aún tenemos? Tal vez la migración más urgente no sea solo geográfica, sino interior: migrar la mirada, despertar el alma, reaprender la esperanza.
Oración final: Señor de los caminos
como a Ignacio, sácanos de nuestras falsas seguridades. Danos compasión para acompañar al que pasa y al que parte, valor para defender esta tierra que aún es promesa, y fe para reconocer que también en el éxodo estás presente…
San Ignacio de Loyola, ruega por nosotros.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria.
Amén.
