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En este Día Mundial del Refugiado, Centroamérica recuerda que muchas personas huyen sin ser reconocidas formalmente como refugiadas y enfrentan grandes obstáculos para acceder a protección. Sin embargo, también es momento de reconocer la labor de obras y redes como el JRS-LAC, RJM-CAM que caminan con esperanza y compromiso junto a quienes migran, sostenidas por una fe que busca dignificar y acompañar a cada persona en su búsqueda de un futuro más justo.

 

Por: Oficina Provincial de Comunicación

Cada 20 de junio, el mundo recuerda que miles de personas son forzadas a huir de sus países por conflictos, violencia o persecución. En Centroamérica, esta realidad tiene características particulares: miles migran por causas profundas, pero su situación no siempre encaja en la definición legal de “refugiado”. Esto dificulta su acceso a protección y hace urgente una respuesta adaptada a su realidad.

El Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) fue fundado en noviembre de 1980 por el P. Pedro Arrupe SJ, Superior General de la Compañía de Jesús, en respuesta a la crisis humanitaria de los refugiados vietnamitas tras la guerra en Asia. Esta experiencia movilizó a los jesuitas a nivel mundial y pronto llevó al SJR a extender su labor a América Latina, en especial a Centroamérica, donde las guerras civiles de los años 80 generaron masivos desplazamientos. Sin embargo, actualmente en la región centroamericana no existe oficina formal del SJR, pues la mayoría de las personas migrantes no se ajustan a la categoría estricta de refugiadas.

Ante esta realidad, la Compañía de Jesús acompaña a las personas en movilidad humana a través de la Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica (RJM-CAM), una estructura flexible y territorial que responde a los desafíos actuales de la migración. Desde esta red, se acompaña tanto a quienes huyen como a quienes retornan —un fenómeno cada vez más frecuente—, con una mirada centrada en la dignidad humana más allá de cualquier categoría jurídica.

En este contexto, el Servicio Jesuita para Migrantes en Costa Rica (SJM), integrante de la RJM-CAM destaca por su trabajo con personas solicitantes de refugio y refugiadas, brindando atención legal, psicosocial y acompañamiento en procesos de protección e integración. En 2024, el SJM atendió cerca de 5,500 personas provenientes principalmente de Nicaragua, Venezuela, Colombia, Cuba y El Salvador, quienes huyen de contextos marcados por persecución, violencia y graves violaciones de derechos humanos. Además, el SJM-CR ha impulsado procesos legales y de incidencia para garantizar el acceso a derechos esenciales como la documentación, la salud, la protección familiar y la no discriminación, contribuyendo a construir sociedades más inclusivas y solidarias.

En este Día Mundial del Refugiado, Centroamérica recuerda que muchas personas huyen sin ser reconocidas formalmente como refugiadas y enfrentan grandes obstáculos para acceder a protección. Sin embargo, también es momento de reconocer la labor de obras y redes como el JRS-LAC, RJM-CAM que caminan con esperanza y compromiso junto a quienes migran, sostenidas por una fe que busca dignificar y acompañar a cada persona en su búsqueda de un futuro más justo.