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Guatemala se convirtió en un corazón que latió con fuerza ignaciana durante el Tercer Encuentro MAGIS Centroamérica (CAM 2025). Más de 50 jóvenes centroamericanos participaron en un espacio fraterno y de esperanza compartida bajo el lema «la comunidad es nuestro camino».

Por Lizza Melissa Lucero Machic de MAGIS GUATEMALA

Del 17 al 19 de octubre, la Universidad Rafael Landívar fue el punto de encuentro de más de 50 jóvenes provenientes de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica, junto con representantes de la Red Juvenil Ignaciana de Centroamérica. Este espacio se transformó en un verdadero hogar espiritual, donde cada historia, acento y sonrisa tejieron una red de fraternidad, esperanza y fe compartida.

El encuentro fue un tiempo para formarse, cuestionarse y reconocerse con sentido y profundidad. Desde distintos enfoques se reflexionó sobre el sentido de pertenencia, la vocación personal y comunitaria, y sobre aquella pregunta que atraviesa toda vida con propósito: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde la vida?” (Mateo 16, 26-27)

Cada taller, oración y conversación permitió mirar hacia adentro con gratitud y hacia los demás con apertura. La comunidad se experimentó no solo como un grupo, sino como camino, misión y encuentro con Dios.

Peregrinos del espíritu

Entre abrazos, risas, cantos y lágrimas compartidas, los jóvenes se convirtieron en peregrinos al recorrer las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. En este caminar, descubrieron la riqueza espiritual, cultural e histórica de lugares como la Rectoría Santuario Nuestra Señora del Carmen, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, la Parroquia Santo Domingo y la Parroquia Nuestra Señora de la Merced. También visitaron el Parque Central, el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana de Santiago de Guatemala y otras calles emblemáticas de la zona 1, en una experiencia que unió la fe, la historia y la identidad.

La comunidad como vocación compartida

Tras siete años de crecimiento y consolidación, la comunidad MAG+S en Centroamérica reafirma su certeza: la fe se vive y se fortalece en comunidad.

La amistad en el camino de la fe es más que un lazo humano: es un don y un regalo de Dios, una fuente que impulsa, anima y consuela.

Caminar juntos nos recuerda que vale la pena vivir para Dios y para los demás, porque en comunidad aprendemos que la vida cobra sentido cuando se comparte, se sirve y se celebra.