Jesuitas en Centroamérica

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Breve Historia de los Jesuitas en Centroamericana

por Jesús M. Sariego SJ

Tres épocas marcan la presencia de los jesuitas en América Central. La etapa colonial, desde 1575 a 1767. La etapa moderna, iniciada con la llegada de tres jesuitas belgas a Guatemala en 1843, concluye en 1896 cuando los jesuitas son desterrados por los gobiernos liberales. La etapa contemporánea, arranca en 1914 cuando los jesuitas mexicanos, obligados a emigrar por la Revolución mexicana, abren Seminario y Colegio en El Salvador y Nicaragua. En 1937 esta incipiente Misión se convierte en Viceprovincia de Centroamérica, primero dependiente de la Provincia de Castilla y desde 1958 independiente. En 1976, el  P. Arrupe crea la Provincia de Centroamérica, a la que en 1979 se une la Misión de Honduras, hasta entonces parte de la Provincia de Missouri.

La etapa colonial comienza en 1575 cuando los jesuitas se establecen en Panamá, paso obligado para las expediciones misioneras que se dirigían al Virreinato del Perú. Hasta 1767, los jesuitas trabajaron en Panamá y Guatemala. Desde allí realizaron giras misioneras por la región centroamericana, especialmente entre los indígenas del Darién y Chiriquí. En Panamá, por petición del Cabildo Municipal, crearon un Colegio en 1577, al que más tarde se anexaría la Universidad San Javier. En Guatemala organizaron el Colegio de San Lucas desde 1606, al que se añadió el internado San Francisco de Borja. También  hubo jesuitas en Nicaragua (Granada y El Realejo) pero por la distancia y difícil sostenimiento del Colegio, determinaron  abandonar el lugar en 1625.

En los 150 años hasta la expulsión 1767, más de 600 jesuitas trabajaron en Centroamérica. De España, Italia, Alemania, México, Colombia, Ecuador o Perú.  Más de 150 centroamericanos pertenecieron a la Compañía. Entre ellos los PP. Pereira, nicaragüense, Troyano, Cáceres,  Ferriol, Giraldo y Hurtado, panameños; Monsalve y Arias, guatemaltecos; Juan de Ugarte e Idiáquez hondureños y Cañas, salvadoreño. El más famoso de ellos fue el P. Rafael Landívar, poeta, profesor de la Universidad Jesuita de México, superior de San Borja en la expulsión y autor de la Rusticatio Mexicana. Murió durante el exilio en Bolonia, Italia y sus restos fueron trasladados años después a la Antigua Guatemala donde hoy reposan. Aquellos hombres buscaban transmitir los valores del Evangelio y educar a la juventud, por eso aprendieron lenguas indígenas, escribieron gramáticas, diccionarios y catecismos en lengua. Organizaron a los laicos desde los templos a través de las Congregaciones Marianas (de estudiantes, indígenas, africanos, artesanos, mujeres y políticos).

Cumpliendo disposiciones de la Pragmática Sanción de Carlos III, el 26 de junio de 1767, una compañía de Dragones, apresó y condujo a los 14 jesuitas de San Lucas y San Borja, al Golfo Dulce y de allí fueron embarcados a La Habana y Cádiz. En Panamá al amanecer del 2 de agosto de 1767, el gobernador Joaquín Cabrejo entró con las tropas del Colegio, detuvo a los 9 jesuitas y los condujo por el Camino de Cruces y Chagres a Portobelo. De ahí, fueron embarcados a Cartagena y Cádiz. En Italia fueron distribuidos en los territorios pontificios (Bolonia y Ferrara los de Guatemala, Faenza y Rávena los panameños). Sólo uno, el P. Atanasio portillo, guatemalteco logró emprender viaje de regreso tras la supresión de Clemente XIV (1773); al resto la muerte les alcanzó en la pobreza del destierro italiano, final del primer capítulo de la Compañía en Centroamérica.

La etapa moderna comienza, tras la restauración de 1814 por pío VII, cuando en 1843 llega una expedición de belgas colonizadores a la costa atlántica de Guatemala. Sus capellanes, que eran jesuitas, llevarían a cabo las primeras gestiones para que fueran aceptados en Guatemala sus compañeros que habían sido expulsados de Colombia. En 1851, con el apoyo del Presidente Carrera, se establecen en Guatemala, abren el Colegio Seminario, se hacen cargo de la Iglesia de la Merced, Belén y abren residencias en Quetzaltenango y Livingston, además de misionar la zona rural e indígena del país. Desde Guatemala, tras la expulsión del Presidente Barrios (1871), y ante la imposibilidad de quedarse en El Salvador y Honduras, se dirigen a Nicaragua.

En Nicaragua, eludiendo tareas educativas para no enfrentarse el gobierno, salvó el modesto Colegio de Matagalpa, se dedicaron a la pastoral en el campo y la ciudad (León, Granada, Masaya, Rivas, Matagalpa y Ocotal). Realizaron misiones en más de 70 pueblos y ciudades. Acusados de oponerse al Instituto de Occidente (León) y de colaborar en la revuelta indígena de Matagalpa fueron expulsados en 1881. Un grupo se estableció en Costa Rica, llamados por el Presidente Guardia. Desde 1876, trabajaron en el Colegio San Luis Gonzaga (Cartago) y el Seminario. Pero en julio de 1884, el Presidente Próspero Fernández decretó su expulsión. Un grupo llegó a Panamá, único lugar donde el gobierno no era hostíl. Nombrado Obispo uno de ellos (1875), Telesforo Paúl, se ubicaron en San Francisco, desde donde trabajaron en el Seminario, Escuela Normal y Hospitales. Pero el sucesor de Paúl decidió entregar la Iglesia y el Colegio anexo a otros religiosos y los jesuitas abandonaron Panamá en 1896. Fue el fin de la segunda etapa de los jesuitas en  Centroamérica.

De 1842 a 1896, unos 130 jesuitas trabajaron en Centroamérica ya independiente, y Panamá, aún territorio colombiano. Un tercio de ellos eran nacidos en la región. Años de persecución, destierros y calumnias. Optaron por el trabajo pastoral callado con gente sencilla y dejaron gran huella. Nunca los jesuitas han estado más cerca del campesino. Asumir instituciones educativas los enfrentaba con un Estado laico, liberal, celoso del derecho a educar. No faltó la lucha ideológica, como la larga polémica entre el ministro Montúfar y el P. Tornero. Marcados por las corrientes restauracionistas, buscaban educar la fe amenazada por el racionalismo liberal con la predicación, los escritos, relaciones sociales y debates públicos. Para los jesuitas fue difícil asumir la autonomía del mundo y esta generación de liberales, más educados en principios que en la realidad, era muy apasionada.

La etapa contemporánea comienza en 1914, tras 20 años de ausencia jesuita en Centroamérica y llega a nuestros días. De 1914 a 1937 los jesuitas provenientes de México (mexicanos y europeos) lograron poner en marcha el Seminario (1914) y Santa Tecla en El Salvador; el Colegio Sagrado Corazón (1916)  y las residencias de Granada y Santo Domingo en Nicaragua. En 1939, regresaron al Seminario de Guatemala. En Panamá, un pequeño grupo de la Misión Colombiana de la Provincia de Castilla mantuvo cierto trabajo pastoral y en 1939 abrieron un centro educativo.

A partir de febrero de 1937, Centroamérica, excluida Honduras, dejó de pertenercer a México y se convirtió en Viceprovincia dependiente de Castilla (España) y desde 1958, independiente. En agosto de 1976, el P. Arrupe elevó a Centroamérica a Provincia, salvo Honduras, donde, desde 1948 los jesuitas de Missouri trabajaban en el departamento de Yoro. Por decisión del propio Arrupe, el 8 de agosto de 1979 Honduras pasó a formar parte de la Provincia de Centroamérica. Así, los seís países del istmo centroamericano constituyen una sola unidad jesuita con un Plan Apostólico Común.

La viceprovincia concentró primero su trabajo en la educación (el sueño prohibido en el XIX): Colegios y Seminarios. Con apoyo de clases altas, fundaron Colegios en toda Centroamérica, salvo Costa Rica los que, por su calidad pedagógica, gozaron del aprecio general. También se hicieron presentes en templos y Parroquias ( La Merced, Lourdes, San Francisco, Jalteva y Santo Domingo).

El Vaticano II y la reunión-Ejercicios de 1969 pusieron a la Provincia en la Línea de Medellín y de la Congregación General XXXI. Los jesuitas sentían la necesidad de renovar sus opciones apostólicas prestando una mayor atención al tema de la justicia y la cercanía con los pobres. Se renovaron muchos programas de educación; se abrieron varios Colegios en zonas populares (Castillo y Loyolas de Guatemala, El Salvador y Managua) y Centros de Fe y Alegría (Curundú, La Chacra y Acajutla), así como parroquias en zonas rurales o de suburbio (San Félix, Aguilares, Ciudad Sandino, y sobre todo, Honduras) y crecieron los centros Sociales (CIASCA, IGER y CAPs en Guatemala; CCS y Diálogo Social en Panamá; ICER en Costa Rica; Juan XXIII en Managua, Vivienda Mínima en El Salvador, ERIC-Radio Progreso en Honduras). También las tres Universidades lograron una significativa incidencia social y política en Nicaragua y El Salvador, además de impulsar la reflexión teológica y socio-política.

Esta efervescencia apostólica, alimentada por la Congregación General XXXII (1974), desembocó en el primer Plan Apostólico (1979), justo en los días que Honduras se unía a la Provincia. Tiempo de gobiernos militares e insurrecciones en los que la Compañía conoció el rechazo de algunos sectores, los registros y deportaciones y hasta el martirio, primero del P. Rutilio Grande (1977), más tarde del P. Pérez Alonso (1981) y por último de la comunidad de la UCA de San Salvador o (1989). 

La Compañía de Jesús en Centroamérica sigue hoy firme en su opción por la fe y la justicia, enriquecida por las últimas Congregaciones Generales, y por ello mira con atención los temas de género, espiritualidad, medio ambiente, migración y diálogo religioso. Presta una mayor atención al cuerpo apostólico que forma con sus colaboradores laicas y laicos en sus instituciones y se vincula a los proyectos regionales de los hermanos jesuitas en América Latina (CPAL).

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Misión: Nuestra misión apostólica de Fe y Justicia, con sus dimensiones de la proclamación inculturada del Evangelio y el diálogo interreligioso que en la Centroamérica de hoy en la búsqueda de respuestas a los clamores de las poblaciones pobres y excluidas, la expresamos a través de las opciones provinciales y sus condiciones de posibilidad, y la concretaremos en los planes nacionales y sectoriales.

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Provincial: P. Rolando Enrique Alvarado López, S.J. (desde el 12/marzo/2014).  

Oficina provincial:   Apdo. Postal A-102, Antiguo Cuscatlán, La Libertad, El Salvador. 

Sitio Web: www.jesuitascam.org 

Correo electrónico: comunicaciones@jesuitascam.org



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10 Responses to Jesuitas en Centroamérica

  1. Franklin Cartagena. dice:

    Gracias a los Padres Jesuitas, de ellos recibí una educación de fe, amor y entrega por los más pobres,
    por aquellos que mirando un horizonte, no tienen rumbo fijo en sus vidas, y por los cuales Jesucristo,
    nos invita en la vida de cristianos comprometidos, a ser la sal y la luz en el mundo con nuestro
    ejemplo.
    Gracias Padres Jesuitas, por mi educación, por la esperanza de un hoy y un mañana mejor que el de
    ayer, pero sobre todo por su entrega consagrada como sacerdotes y hermanos jesuitas, para Nuestro
    Señor Jesucristo y para el servicio de su Iglesia.

  2. Claudia dice:

    Tengo el privilegio de haberme formado a nivel profesional en dos universidades jesuitas en la UCA de Nicaragua y en la Rafael Landivar en Guatemala me siento orgullosa de la educación y valores  que aprendí con ellos, y deseo que mi hija continue en esa misma linea educativa ya que actualmente estudia en un colegio jesuita y quiero que ella tenga la misma calidad educativa que yo he recibido.
    Gracias amigos jesuitas-

  3. Octavio H Morales Cruz dice:

    Soy orgulloso de haber sido formado y educado por jesuitas.
    La escuela primaria fue de mucho aprender de la mano del Padre Roque Iriarte SJ Director de la entonces Escuela de Varones Loyola, en Managua, Nicaragua.
    El haber sido monaguillo de la Parroqia de Santo Domingo en Managua, me hizo sentirme como en casa cuando llegué en 1970 a la UCA de Managua, Niacaagua de donde soy graduado de Ingenieria Electro-Mecánica; de la mano de mi muy buen professor, amigo, consejero y confessor Dr. Ing. Julio Lopez De La Fuente SJ (qepd)
    Gracias a la Compañía de Jesus, por haberme formado como un hombre de bien; y por haberme entrenado como un lider sin secretos para llevar adelante a  mi familia.

  4. Cesar dice:

    Y como los contacto aqui en Tegucigalpa, Honduras? 🙂

  5. christian arnoldo dice:

    me a gustado la sabiduria y la humildad de los jesuitas que dios los bendiga y los condusca en el mundo que no los desampare

  6. HERLIN SAMAYOA dice:

    pregunta: ALGUN LUGAR O ALQUIEN ESPECIFICO PARA INFORMACIÓN DE VOCACIÓN…DIOS LOS BENDIGA GRACIAS.

  7. pregunta: un sacerdote jesuita siempre quedara en estos paises o puede salir a otro continente de mision?

  8. Luis López dice:

    Felicitaciones a los Jesuitas, siempre se les a admirado por su trabajo en la mision y ayudar al mas necesitado

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