Espiritualidad
Espiritualidad Ignaciana
ESPIRITUALIDAD IGNACIANA
Las características o rasgos más destacados de la espiritualidad ignaciana, que brotan de los Ejercicios, son los siguientes:
1. Unión y familiaridad con la Santísima Trinidad
Vida de íntima unión con Dios nuestro Señor y familiaridad con El en la oración y todas las operaciones. Con el Padre (alabanza y glorificación); con el Hijo (seguimiento y servicio); con el Espíritu (acatamiento y reverencia a sus mociones) [cfr. Principio y Fundamento].
2. Entrañable amor personal a Jesucristo
Conocimiento, amor, seguimiento y servicio a su Misión (con El y como El);
3. Permanente esfuerzo de buscar y hallar a Dios en todas las cosas:
Unión con Jesús en la acción (cfr. Jn 15, 1ss); contemplación en la acción [«místicos horizontales»]. Las Constituciones de la Compañía piden que los jesuitas seamos «exhortados a menudo a buscar en todas cosas a Dios nuestro Señor, apartando, quanto es posible, de sí el amor de todas las criaturas, por ponerle en el Criador dellas, a El en todas amando y a todas en El, conforme a la su santísima y divina voluntad» [Const., 288];
4. Espiritualidad de servicio
Servicio apostólico en disponibilidad y gratuidad: dar gratis lo que gratis recibimos. «…sin recibir ninguna remuneración por su trabajo» [Fórmula del Instituto, 1];
5. Discernimiento espiritual y examen
«Mucho examinar», para sentir, discernir y seguir la consolación del Espíritu;
6. Búsqueda del magis y del minus [del «más» y del «menos»]
La mayor gloria de Dios, el mejor servicio a los hombres,l a mayor abnegación, excelencia (ministerio instruido). Esfuerzo constante, con ayuda de la gracia, por conocer más, amar más, servir más y seguir fielmente a Jesús pobre y humilde.
7. Devoción a María
Señora del camino e Intercesora, a quien pedimos en momentos clave de los Ejercicios, como San Ignacio, “que nos quiera poner con su Hijo y Señor [cfr .Autob., 96”].
8. Opción por los pobres y promoción de la justicia
“Son tan grandes los pobres, escribía San Ignacio, “que principalmente para ellos fue enviado Jesucristo a la tierra…’para evangelizar a los pobres me ha enviado’ (Lc 4, 18)”. Ser pobres es ser solidarios con ellos como Jesús [cfr. CG 32, d.1 y d.12]. La solidaridad con los pobres es una nota fundamental de nuestra espiritualidad como lo indica el P- Kolvenbach: “Solo cuando la contemplación nos identifica con Cristo pobre, que se ha identificado a Sí mismo con los más desprovistos, se realizan las opciones necesarias en nuestro modo y nuestro estilo de vida, en nuestras solidaridades y nuestras preferencias apostólicas («La vida en el Espíritu en la Compañía», 26.III.89).
9. Disponibilidad
El seguimiento de Jesús nos hace dóciles instrumentos para ser regidos por su divina mano. «Los medios que unen al instrumento con Dios y le disponen para que se rija bien de su divina mano, son más eficaces que los que le disponen para con los hombres» [Const., 813].
10. Amistad en el Señor
Comunión en la dispersión misionera, compañerismo y solidaridad, conversación, comunicación e intercambio de experiencias apostólicas.
Tomado de: http://www.jesuitas.org.co/index.php?option=com_content&view=article&id=58&Itemid=74








